El estrés escolar

Ya solo nombrarlo nos invita a saber más sobre su incidencia en las aulas y, sobre todo, a conocer específicamente cómo afrontarlo -padres, profesores, estudiantado e instituciones académicas-, con datos cuantitativos y cualitativos, de forma que las intervenciones -a ser posible conjuntas: enfoque comunitario- sean eficientes.

Creo no equivocarme si indico que esto es lo que precisamente se ha propuesto un equipo científico, coordinado desde la Universidad de Sevilla, cuyo proyecto (EASE:  EL ESTRÉS ESCOLAR EN EL ALUMNADO DE SECUNDARIA EN ESPAÑA) ha sido financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades/Agencia Estatal de Investigación.

Ya podemos contar, afortunadamente, con sus esperados frutos -el informe final-, que está a disposición de las personas interesadas, de forma gratuita, en la propia página web del equipo.

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Los buenos -excelentes- libros

Hace poco realizamos la recensión del volumen Más libros y menos pantallas, cuya tesis ya es clara desde el propio título. Allí pusimos de manifiesto nuestro enfoque de una cuádruple tipología: buenos libros y buenas pantallas (espiral virtuosa), buenos libros y malas pantallas, buenas pantallas y malos libros y, en cuarto lugar -cuarto cuadrante-, malos libros y malas pantallas. Sin duda, contamos pues con mucho espacio para la mejora de nuestras vidas, gracias a los buenos libros y a las buenas pantallas. Son ciertamente un buen antídoto para algunos de los principales males de nuestro tiempo: muertes por desesperación, polarización, estulticia, ansiedad, depresión…

Recientemente, ha visto la luz una obra (El canon oculto. Una nueva biblioteca de Alejandría para la ciencia, de Sánchez Ron, en Crítica), que complementa adecuadamente nuestra actual visión (siglo XXI) -la más reciente: segunda y tercera década de esta centuria- sobre la relevancia de la sabiduría, materializada ya en más de 165 volúmeneshttps://acipe.es/category/analisis-libros-.

Lo que se nos proporciona ahora -en El canon oculto– es una perspectiva específicamente histórica: la de los mejores trabajos científicos desde el inicio de la escritura -textos/volúmenes/tratados- hasta nuestros días, comenzando con la Colección Hipocrática -siglo V/IV antes de Cristo- hasta finalizar con La geometría fractal de la naturaleza de Mandelbrot -finales del siglo XX-.

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¿Ética para robots?

Acaba de ver la luz esta obra de Coeckelbergh [Coeckelbergh, M. (2024). La ética de los robots. Madrid: Cátedra], de quien en su momento hicimos aquí la pertinente recensión de otro de sus libros.

Ante los robots (de muchas clases: drones asesinosmatanzas selectivas-; asistentes o compañeros sociales –robots niñeras-; diagnosticadores, terapéuticos, cirujanos y exoesqueléticos; industriales –industria 4.0-; de servicios -esfera económica-; coches autónomos…), algunas personas sienten auténtico temor -pesadillas-, mientras que otras muestran su fascinación -nuevo becerro de oro-, unas los consideran nuestros sirvientes, otras los perciben como entes poderosos –máquinas rebeldes– a los que habrá que servir, dado su creciente poder en nuestras sociedades muy digitalizadas –automatizadas-. Son, pues, entes o criaturas -androides/humanoides- inquietantes: producen extrañeza, inquietud. ¿Cuál es la posición moral de los robots? ¿Agentes o pacientes morales?

Hay un hecho bien constatado, en todo caso: los robots están aquí para quedarse. Además, ya tenemos con nosotros la ciencia de la robótica. Ante esta situación, deliberemos. ¿No sería bueno pensar de forma crítica tanto sobre sus usos -o abusos- como sobre sus desarrollos -beneficios y oportunidades potenciales-? Hablamos de los espejos robóticos (todo sobre los humanos): espejos para la reflexión sobre lo humano y la ética. He aquí una valiosa perspectiva, sobre todo para la propia humanidad (concepciones transhumanistas, las de la hibridación -poshumanas- y, por supuesto, las medioambientalistas y ecologistas).

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Navidad 23/24: buenos libros y un museo

Las vacaciones navideñas son propicias para las buenas lecturas y la visita a algún museo

Por eso, desde ACIPE, te invitamos a la lectura sosegada de estas tres obras, asumiendo que, con alta probabilidad, te serán útiles, académica y personalmente. Un conocimiento bien fundamentado puede suponer un progreso vital para ti. Prueba y verás.

En la primera obra: ¿te puedes imaginar que menos es más? Interesante, ¿no? Si lo que se nos dice consigue el correspondiente apoyo empírico, con razón podremos decir que nos adentramos en un mundo bastante mejor que el que en la actualidad conocemos. ¿Te lo vas a perder? No te lo perdonarías.

(Pincha es esta y, sucesivamente, en el resto de las imágenes)

En la segunda: conoce mejor la célula de la que procedes, la interacción funcional y disfuncional de la multitud de células que te constituyen. Nuevos horizontes aparecerán a tu alcance. Gracias a su conocimiento es muy probable que te sientas mejor. ¿Sabes de algún medio que pueda competir para acabar bien un año y dar la bienvenida a otro? Practica entonces con este, aprendiendo y disfrutando a la par.

En la tercera: ni más ni menos que asistiremos a una lección magistral -un breve y enjundioso libro- de un autor galardonado con el Premio Nobel de Química. Somos en buena medida eso: química. Este conocimiento, en consecuencia, nos hará más libres y, probablemente, más humanos. A eso se le llama aprovechar adecuadamente las vacaciones. Muy probablemente lo agradecerás.

Si todavía gozas de más tiempo libre, te tenemos preparada una visita placentera al museo digital de ACIPE. Gozarás, a buen seguro, al comprobar cómo trabajan colaborativamente la inteligencia humana y la digital, al servicio de la ciudadanía. Sentirás que en modo alguno has perdido el tiempo visitándolo. Comprobarás que te ha merecido -y mucho- la pena.

Puedes comenzar por las últimas cuatro salas recientemente inauguradas Economía y vida– (salas 21-24),

para después continuar, si te apetece, con:

Mundo digitalizado: nuestro mundo (salas 17-20)

Sueño de Ramón y Cajal: la buena ciencia (salas 13-16)

Sueño de Newton: Premios Nobel -a hombros de gigantes(salas 9-12)

Superando el techo de cristal: mujeres sin complejos (salas 5-8)

Parte de nuestra especificidad humana: genes, cerebro y mente (salas 1-4)

¡Ojalá todo lo dicho se pueda hacer realidad en ti! Verás que, ahora sí, tiene sentido desearte lo mejor tanto para el año que acaba como para el que va a comenzar (2023/2024).

Feliz Navidad

Cuatro nuevas salas del Museo de ACIPE

Es difícil imaginar a alguien que no tenga algún tipo de interés en la economía. Luego, estas cuatro salas (21, 22, 23 y 24), dedicadas a los asuntos económicos, te van a venir como anillo al dedo. Podrás, además, disfrutar aprendiendo, sin moverte de casa y sin ningún tipo de coste material.

El bienestar de la ciudadanía debiera ser el principio y el fin de toda sana economía. Prueba y analiza nuestra realidad mundial. Después, decide con conocimiento de causa.

Gracias a la exposición de la sala 21 podrás darte cuenta de dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos. En la 22 te encontrarás con la buena economía para tiempos difíciles. En la siguiente sala te percatarás del futuro incierto del capitalismo. Para terminar, podrás gozar de un buen marco en el que encuadrar la economía.

La sabiduría -económica, en este caso- nos debiera posibilitar ser más libres y, a la par, más humanos. Que así sea.

Puedes pinchar sobre las imágenes para visitar la sala.

Frente a la visión clásica de las emociones otra que parece mejor fundamentada científicamente -La ciencia de las emociones-.

Portada del libro.

Feldman Barrett, L. (2018). La vida secreta del cerebro. Cómo se construyen las emociones. Barcelona: Paidós.

Estamos, pues, ante una importante noticia sobre la que merece la pena pararse a pensar, a reflexionar, ¿no lo crees oportuno?

Partimos de que el gozne en torno al cual gira la visión clásica de las emociones –intuitiva: de sentido común- es el esencialismo (sistema de creencias muy arraigado, con los correspondientes costes académicos y también para nuestra salud física y mental). De ahí la concepción -metáfora- de la huella dactilar: la expresión facial.

Sin duda, hay muchos experimentos que ofrecen pruebas a favor de la visión clásica, pero otros más recientes ponen esas pruebas en entredicho.

Por eso, todavía no nos ha de extrañar que estos estereotipos -creencias infundadas- aparezcan reflejados en buena parte de libros de texto de nuestros alumnos universitarios. Hoy sabemos que no contamos con una huella dactilar corporal -ninguna región cerebral específica y concreta la contiene-, ni siquiera para una sola emoción. No hay neuronas, por tanto, dedicadas exclusivamente a las emociones. Las huellas dactilares de las emociones son así un mito (Barret dixit), aunque los resultados del «reconocimiento» de las emociones se hayan reproducido tantas veces en los últimos decenios que la universalidad de las emociones aún tenga la apariencia de un hecho científico (realismo afectivo -realismo ingenuo-: experimentamos lo que creemos).

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Frente a las certezas infundadas merece la pena -y mucho- reflexionar aquí y ahora (siglo XXI)

Más allá de las noticias falsas (de la posverdad) manifiestamente presentes en nuestro mundo actual, ante las cuales hemos de permanecer en constante vigilancia, hay otra perspectiva (encarnada y relacional) que reclama en estos momentos nuestra atención: la de los espejismos de la certeza (Hustvedt, S. (2016/21). Los espejismos de la certeza. Reflexiones sobre la relación entre el cuerpo y la mente. Barcelona: Planeta).  

En pocas ocasiones un libro está tan plagado de atinadas y cruciales preguntas como en este -¿qué es cultura y qué es biología?-. Es una obra de lucidez. Su autora, con toda razón, cuenta en su haber con importantes premios, incluido el bien conocido por nosotros de Princesa de Asturias.

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Un mundo cada vez más digitalizado

Ciertamente, una política de laissez faire, laissez passer ante una vertiginosa digitalización de nuestro mundo no es, humana y científicamente, lo más recomendable. Es a todas luces preferible seguir la estrategia de más vale prevenir que remediar. Las herramienta poderosas –y las digitales sin duda lo son- pueden ser utilizadas para producir el mal o para fomentar el bien. Contrariamente a lo que a veces se piensa, no es bueno afirmar sin más que las herramientas son neutras. Con semejante postura no aprendemos nada ni se nos enseña nada de utilidad.

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Luego, más vale elegir otro enfoque, gracias al cual podamos ver en cada caso las implicaciones y derivaciones humanas de sus usos. Aquí sí que podemos aprender –y mucho-, como se pone de manifiesto en las 12 obras recensionadas.

En la sala 17 podemos contemplar cómo hace acto de presencia un futuro vertiginoso, vertebrado por las tecnologías digitales. Cerrar nuestros ojos y mentes a este futuro ya presente francamente nos perjudicará. Estamos pues a tiempo para afrontar los nuevos desafíos –retos- de la digitalización. Bienvenida sea, pues, esta saludable ayuda que aquí se nos ofrece.

En la siguiente sala18– tendremos oportunidad de constatar cómo es posible, aunque en modo alguno fácil, la fructífera colaboración de lo analógico y lo digital. Adentrémonos, pues, en los sanos horizontes que se nos abren.

En la sala 19 se nos justifica por qué henos de estar muy atentos y activos ante lo que se nos quiere vender como una panacea de eficientes respuestas a los males de nuestro tiempo. En las nuevas y poderosas tecnologías digitales –inteligencia artificial, por ejemplo- estaría nuestra salvación, tanto de nuestro presente como, sobre todo, de un utópico futuro. Hemos de prestar mucha atención a este tipo de informaciones salvadoras.

Parece, en consecuencia, que no vamos a tener más remedio –sala 20– que enfrentarnos, con pensamiento crítico lúcido y bien fundamentado científicamente-, al lado más oscuro –a la pesadilla tecnológica– de la digitalización. Más nos vale estar bien preparados.

Gozarás con lo aprendido. Gracias a ello, te sentirás mejor, más seguro/a, más dispuesto/a a utilizar sabiamente las herramientas creadas por nuestros propios congéneres y valoradas críticamente por personas que gozan de manifiesto prestigio internacional por su dominio en estas materias.

A las puertas de la celebración del XI Congreso Internacional de ACIPE

Finales de junio de 2023 está a la vuelta de la esquina. Del 26 al 28 celebraremos este congreso en Valencia. Los dos pilares sobre los que se asienta son fundamentales para podernos manejar en nuestras vidas actuales: el bienestar psicológico y la digitalización.

Hay unas necesidades claramente sentidas, y ya expresadas, dentro del mundo de la enseñanza formal, en todos sus niveles: desde infantil hasta la universidad. Los aspectos psicológicos –necesidades psicológicas (autoestima, desarrollos afectivo, intelectivo, social, salud mental…)- son dimensiones fundamentales –en su doble faceta de funcionalidad y disfuncionalidad– a lo largo de todo el ciclo vital.

No es ni justo ni humano cargar únicamente sobre las espaldas del profesorado el tipo de evolución –más o menos sano- de todos estos desarrollos. Son necesarias, pues, personas académicamente bien formadas que colaboren con la comunidad educativa para sacar adelante, sana y sabiamente, estas evoluciones existenciales. Este Congreso puede -y debería- ser una buena oportunidad para ponernos al día en torno a lo que la ciencia –nacional e internacional- nos aporta actualmente en este terreno.

A esto se ha de añadir el asunto de la digitalización. Ya está entre nosotros. Como toda empresa humana, su puesta en práctica progresiva no puede ser ni totalmente perfecta ni totalmente imperfecta. Sería un oxímoron. Sin duda, puede llegar a ser muy provechosa en los ámbitos educativos e igualmente conllevar aspectos más bien negativos para el desarrollo de las personas en sus distintas dimensiones.

En el Congreso vamos a estudiar esta doble faceta de la realidad de la digitalización, justamente a la luz de las aportaciones científicas más relevantes. Aprovechemos entonces esta ocasión que se nos brinda para avanzar tanto en el bienestar psicológico, en su integridad, como en una humanizada digitalización. Esto implica que cualquier herramienta digital ha de estar al servicio de la ciudadanía –profesorado, alumnado, familias (toda la comunidad educativa)- y no a la inversa. Ojalá lo consigamos entre todos.

Os recibiremos con los brazos abiertos. Aprenderemos disfrutando. Nos vemos, de forma analógica o digital, al gusto y posibilidades de cada cual.

ACIPE celebra con satisfacción que ya han sido recensionados más de 130 libros de la mejor divulgación científica, a escala internacional

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Este conjunto de cuatro nuevas salas –en total son ya 16-pretende mostrar, gracias a la estrecha colaboración de la inteligencia humana y artificial al servicio de la ciudadanía, volúmenes de muy especial significación personal y social, vertebrados en torno a un hilo conductor: el de la buena ciencia. A esto se añade la correspondiente crítica a la no tan buena ciencia, en el marco estricto de la divulgación científica.

Comenzamos la visita a este museo digital –sala 13- con una llamada de atención a algunos riesgos presentes en nuestra sociedad digitalizada.

Continuamos con marcos conceptuales críticos –sala 14- con lo que se nos suele presentar como realidades incuestionables.

Seguimos con una llamada al buen pensar y al buen hacer –sala 15-, en estos tiempos más bien oscuros.

Finalizamos –sala 16- con tres asuntos de capital relevancia –luz, biodiversidad y universo en evolución-, que nos posibilitan conocer nuestro mundo actual y el inmediato futuro, según el mejor relato posible para los humanos: el relato de la buena ciencia.

Que disfrutes de este museo gratuito, en el que se exponen las obras de divulgación científica más destacadas internacionalmente. Aprovecha esta oportunidad para un saludable aprendizaje. Goza aprendiendo.