El género y nuestro cerebro

Rippon, G. (2019/20). El género y nuestro cerebro. La nueva neurociencia que rompe el mito del cerebro femenino. Barcelona:Galaxia Gutenberg.

Portada del libro género y cerebro
Portada del libro

En el mundo académico nos suele gustar citar a autoras/es cuyas obras podemos calificar con cierto rigor científico de lectura obligatoria. En esta ocasión nos encontramos con un caso prototípico. Además, por el asunto tratado (género y cerebro: nueva neurociencia) sería aconsejable la lectura a toda persona que, con independencia de su sexo o de su género, de su edad, de su clase social, de su sistema de creencias o de su profesión, desee alejarse de mitos (más específicamente neuromitos) y centrarse en lo que la ciencia de hoy (finales de la segunda década del siglo XXI), la nueva neurociencia, puede decirnos con fundamento sobre las diferencias entre los sexos (géneros).

Para comenzar, dos asuntos. El primero, el juego del topo, que nos acerca metafóricamente a la visión de cómo modernamente van desapareciendo ciertos mitos sobre diferencias entre los sexos/géneros y cómo, cuando ya los creíamos completamente extinguidos, vuelven a surgir a la superficie, aunque tal vez algo disfrazados.  El segundo se refiere al de una mínima clarificación de los todavía confusos mundos del sexo y del género. El que se logre ya es otra cuestión, pues es un asunto ciertamente complejo, aunque hay que señalar que en modo alguno es un objetivo esencial de esta obra.

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Género y Educación

IV Congreso Internacional de Acción Socioeducativa

ACIPE, como hemos mostrado en ocasiones anteriores, siempre ha estado en favor de la inclusión de todo lo relacionado con el género, tanto dentro del ámbito académico como profesional.  De hecho, desde algún miembro de la Dirección se propone ni más ni menos que la creación de una nueva disciplina –la Generología-, con todo lo que ello implica: un nuevo campo del saber científico equiparable plenamente a otras áreas del conocimiento, que ya se hallan dentro de la vía de la ciencia, como pueden ser, a título de ejemplos ilustrativos, la psicología o la sociología. Esto supondría grados, másteres y doctorados en los correspondientes centros académicos. Hasta que esto no se consiga, el mundo de género seguirá aún discriminado.

Mientras ese momento llega –esperemos que más pronto que tarde- bienvenidos sean los másteres, oficiales y títulos propios, junto con los Congresos dedicados a esta materia. Por ello ACIPE se complace en dar cabida en su página web al  IV Congreso Internacional de Acción Socioeducativa: Género, Justicia social e Inserción desde el Contexto Penitenciario (https://www.ciase.es/).

Nuestros mejores deseos para que este evento académico sea todo un éxito y se cumplan todos los objetivos de las personas responsables de su organización.

ACIPE se suma a la lucha en favor de la igualdad sexual y de género

Ya nos hemos pronunciado en reiteradas ocasiones sobre este asunto y siempre en la misma dirección: hemos de luchar unidos por ambos tipos de igualdad. Para ello es necesario ante todo dar visibilidad a las desigualdades  y las asimetrías en uno y otro terreno, para después poner en funcionamiento mecanismos eficientes encaminados a su desaparición.

Ámbito sexológico. En nuestros días estamos asistiendo, a escala mundial, a las denuncias públicas de los acosos sexuales sufridos por las mujeres, que hasta ahora habían permanecido en silencio. También contamos desgraciadamente con un elevado número de mujeres que mueren o son gravemente heridas, en los más diversos países, a manos de sus maridos, novios o determinados varones. Por supuesto, sigue muy extendida la explotación sexual de las mujeres, incluso dentro de los así llamados ámbitos privados o  domésticos.

Ante esta situación, ¿qué hacer? Muchos académicos y profesionales suelen coincidir haciendo referencia a la necesidad de  una educación sexual. Perfecto, pero ¿cómo se va a impartir ésta si no contamos con una titulación de Sexología? ¿Por qué existen Facultades de Psicología, Sociología, Medicina pero no de Sexología? ¿Cómo va a ir desapareciendo la ignorancia sobre estos asuntos, cuando no los tabúes, si no se crean centros académicos donde se pueda estudiar con total normalidad todo lo relacionado con el sexo, las atracciones sexuales, las identidades sexuales, los roles y estereotipos sexuales, las asimetrías y las disfunciones sexuales? En este terreno, pues, queda mucho por hacer. Desde aquí invitamos a todas las Sociedades científicas, por supuesto a las que estamos dentro de COSCE, a que hagan lo posible para que pueda haber personas graduadas en Sexología que se encarguen después de realizar una educación sexual bien fundamentada científicamente, al  igual que personas que investiguen todo lo relacionado con los sexos y las sexualidades, tanto en su desarrollo funcional como disfuncional. La sociedad, mujeres y varones, nos lo agradecerán a buen seguro.

Ámbito del género. No existe todavía un solo país del mundo del cual podamos afirmar que existe una igualdad plena entre varones y mujeres en los más diversos aspectos de la vida, incluyendo tanto la esfera privada como la pública, y a las diversas instituciones públicas y privadas. Bien nos detengamos en los salarios –brecha salarial- o en los trabajos domésticos y del cuidado –predominantemente ejercidos por mujeres y durante más tiempo- o, sobre todo, en la esfera del poder –techo de cristal-, siempre nos encontramos con las desigualdades de género. En el caso concreto del mundo académico y circunscribiéndonos a España: hay claras asimetrías tanto en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas como en las Universidades: hay más profesores investigadores varones que mujeres, hay más catedráticos que catedráticas, hay muchos más rectores que rectoras. Y eso que nos estamos refiriendo a un ámbito muy privilegiado, pues dentro de sus más preciados objetivos figuran los de la producción del conocimiento y los de  la obtención de la sabiduría y, por tanto, esto implica necesariamente la lucha contra los tabúes, las discriminaciones infundadas, los sesgos cognitivos y la propia ignorancia.

Aquí también se suele estar de acuerdo en que la educación es importante. Pero una vez más nos encontramos con que la realidad no  parece coincidir con nuestros buenos deseos. ¿Hay alguna Facultad  en el mundo donde se pueda cursar la Generología –la ciencia de los géneros-? En el mejor de los casos hablamos de estudios de género, pero ¿por qué esta materia, claramente transversal, no goza de la pertinente titulación, gracias a la cual contemos con graduados capaces de educar en los variados asuntos de género, es decir, en las identidades, roles, estereotipos y asimetrías de género? Desde aquí y ahora hacemos, por tanto, una llamada a las sociedades integradas en COSCE para impulsar estas iniciativas, que claramente nos corresponden a nosotros como académicos, pues deberíamos dar ejemplo de que en nuestros específicos contextos –los docentes y de investigación- nos tomamos en serio el objetivo posible y deseable de la igualdad de sexos y géneros.

«Ciencia e igualdad de género»

En su día ya manifestamos que ACIPE  apoya y fomenta la igualdad de género. Hoy, con sumo placer, nos sumamos a la Jornada de COSCE, que lleva por título: Ciencia e igualdad de género en las sociedades científicas.

Invitamos pues gustosos a las acipeñas y acipeños a participar  en esta Jornada, con el fin de que pueda hacerse poco a poco realidad ese anhelado deseo de la igualdad de género, que es de justicia, empezando por nuestros lugares de trabajo: el mundo académico y profesional.

En esta Jornada se hace realidad algo que es un hecho manifiesto: si queremos comprender el género en toda su amplitud sólo lo podemos hacer contando con las aportaciones provenientes de distintas disciplinas científicas. De ahí que las personas, ponentes, pertenezcan a variadas áreas del saber.

Para el logro de la igualdad, bien lo sabemos fundadamente los psicólogos, no sólo bastan los conocimientos científicos sobre el género–esto es condición necesaria, pero en modo alguno suficiente-, sino que es necesaria la actuación, es decir, poner las contingencias oportunas. Incluso la aprobación de leyes –sirva a título de ejemplo, la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género- , como bien lo hemos podido comprobar desde entonces hasta nuestros días, ha sido es a todas luces insuficiente para el logro de sus encomiables propósitos. Cualquier tipo de programa de intervención de género no puede limitarse sólo a la pertinente información científica (lo cual a veces no es poca cosa, a la luz de las informaciones distorsionadas e incorrectas que circulan por las redes sociales, internet y los diversos medios de comunicación y de divulgación), sino que ha de incluir prácticas y tareas, debidamente programadas y supervisadas, por cualificados profesionales.

Hasta el presente, incluso en los ámbitos académicos, las cuestiones de género han venido siendo consideradas como de segunda clase frente a los grandes temas que han acaparado el grueso de las financiaciones, públicas y privadas. El que los máximos responsables de COSCE hayan decidido  afrontar este asunto en su Jornada de Sociedades anual (2017), es digno de consideración y de elogio.