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La rebeldía: ¿es ahora de derechas?

Juan Fernández Sánchez

septiembre 21, 2026

En general, pensaríamos, en un primer momento, que la rebeldía, históricamente, era casi consustancial a las denominas izquierdas. ¿Esto es así también en nuestros días? Algunos piensan que las cosas están cambiando a tal ritmo y de tal manera que quizá debamos preguntarnos por si se ha apropiado de ella la derecha. ¿Te interesa saber en qué situación nos encontramos actualmente al respecto? Pues aquí tienes una obra documentada que pretende echarte una mano: Stefanoni, P. (2021/23 -3ra. ed.-). ¿La rebeldía se volvió de derechas? Cómo el antiprogresismo y la anticorrección política están construyendo un nuevo sentido común (y por qué la izquierda está perdiendo la iniciativa). Madrid: Siglo XXI.

Se trata de mostrar una buena radiografía de nuestra época –globalizada y polarizada– sobre precisamente esta materia, que se halla expuesta sobre todo en entramados virtuales (internautas políticamente incorrectos) -aunque no exclusivamente-, a fin de poder, después, intervenir adecuadamente –voluntad de intervención– con conocimiento de causa. Analicemos -desde la buena ciencia: rigor y beneficio para la ciudadanía- lo que se nos comenta.

Se constata que actualmente estamos ante derechasderechas alternativas– que disputan a la izquierda –progresista– la capacidad de indignarse ante la realidad que estamos viviendotodo se acaba: recursos, agua, aire limpio, biodiversidad… todo lo sólido se desvanece en el aire- y de estar en disposición de ofrecer vías alternativas de transformación -capacidad para construir futuros posibles y deseables– ante el decaimiento del progresismo de las izquierdas reformistas –parálisis de la imaginación-. ¿Por qué la derecha puede ser audaz y la izquierda no? Un aviso para navegantes: es preciso analizar más detenidamente sus propuestas -racistas, desigualitarias, misóginas…- antes de despacharlas como ridículas, pues nos posibilitarían ver el mundo desde su constelación: el de las derechas insurgentes (libertarismo reaccionario… ). A partir de aquí ya se podría intervenir más eficazmente.

¿Podemos entonces decir que un cierto fantasma de determinada derecha recorre el mundo? Parece ser, a la luz de los hechos, que sí. El marco: la revolución conservadora -la derecha sería ahora la revolucionaria (rupturista, heterodoxa, incorrecta…), mientras que la izquierda trataría de mantener los privilegios existentes (cáncer progresista, según el diagnóstico de las propias derechas)-.

De ahí, su lucha contra el comunismo, el marxismo cultural, el totalitarismo de la corrección política -la nueva Inquisición, la ideología de género– y, en positivo (para las derechas), la defensa del nacionalpopulismo, de la derecha de la derecha (extrema derecha 2.0, derecha radical), del posfascismo, de las derechas alternativas (nacionalistas blancos, paleolibertarios, neorreaccionarios, del ecologismo de derechas -pureza ambiental y racial; ecología patriótica: patriotas verdes-… libertarios del siglo XXI)-. Un contenido relativamente compartido, aunque con patentes diferencias: la defensa de la identidad nacional y, en cierto grado, del homonacionalismo (su discreto encanto) frente a la inmigración, al multiculturalismo o a la islamización (cada pueblo/cultura ha de preservar sus valores, sin mezclarlos), a la policía del pensamiento de la corrección política, a los guerreros de la justicia social.

La pregunta clave en la actual situación, así descrita, es: ¿qué hacer frente a las derechas políticamente incorrectas -convergencias entre libertarios, reaccionarios, antiestatistas, autoritarios, racistas… y en contra del socialismo liberticida (ciencia libertaria)- que tienen por objetivo tanto matar el virus keynesiano como acabar con la ideología de género e, igualmente, con el gran reemplazoteoría de la conspiración pura y dura-? No hay que olvidar que, hoy por hoy, la derecha -en general- parece ser más perspicaz que la izquierda -en general- para capitalizar los miedos al futuro. He aquí un gran punto a tener en cuenta.

Ante todo, es prescriptivo conocer sus específicos planteamientos -que tantos éxitos les están proporcionando (uno de los principales objetivos de esta obra)-, a fin de pasar después a la intervención, ofreciendo alternativas mejores que van considerablemente más allá de la defensa de lo que hoy tenemos -intencionadamente equiparado al statu quo por las derechas alternativas-. Fácil de decir, pero más difícil de hacer, aunque no es imposible. El libro, de hecho, se constituye en un buen estímulo para pasar a la acción, más allá del populismo reaccionario frente al neoliberalismo progresista, mediante imágenes transformadoras, así como proporcionando seguridad y certeza (vías de salida a los dilemas de la izquierda), tras conocer la postura y el planteamiento de cada cual -de estas derechas (leer a las derechas) y de estas izquierdas (repensar las soluciones a los verdaderos problemas de la ciudadanía).