La plantación y la computadora
Juan Fernández Sánchez
julio 24, 2026
Whittaker, M. (2025). La plantación y la computadora. Tres ensayos sobre IA, trabajo y esclavitud. Barcelona: Virus.

Ordinariamente oímos: la tecnología no es ni buena ni mala, aunque es más infrecuente acabar asumiendo que tampoco es neutra. Está condicionada, para bien o para mal, por el contexto en el que nace, se desarrolla y, tal vez, se extinga -o llegue a una vía muerta-. Si esto es cierto -y parece que sí lo es a la luz de los hechos (bien interpretados)-, será muy pertinente adentrarnos en lo que nos pone de manifiesto quien ciertamente sabe de lo que habla (lo ha vivido de primera mano), lo que le permite, y le otorga autoridad académica, para poder ser crítica -desmitificadora- de nuestro mundo digitalizado. Pues vamos a ello.
El contexto. 1) Un puñado de empresas tecnológicas –gigantes tecnológicos: poder computacional, enorme cantidad de datos, sistemas capaces de procesarlos y almacenarlos, conocimientos especializados (aprendizaje automático…) …- ha redefinido el campo de la IA, manteniendo secretismos corporativos que les favorecen e imponiendo el correspondiente enfoque empresarial. Las propuestas desde los gobiernos para democratizar el acceso a las infraestructuras de investigación en IA suponen en realidad más mecanismos de subvención para estos gigantes (licencias de uso, investigadores con doble adscripción…). Además, se castiga la discrepancia, desprestigiando a quien la lleva a cabo. Nos encontramos entonces ante un terreno de luchas de poder más que de ideas. Si esto no se tiene en cuenta la ciudadanía sufre, mientras una muy reducida minoría se enriquece. No es, pues, un asunto meramente tecnológico –neutral-.
El contexto. 2) El pensamiento computacional surge, históricamente, como modelo de control -de los cuerpos, los movimientos y los hábitos de los trabajadores-, inspirado, al menos en parte, en el mundo de la esclavitud -división, registro/vigilancia y racionalización del trabajo-. La esencia de la evaluación: la cantidad de trabajo desempeñada (principio de Babbage -máquina diferencial y analítica y control laboral: automatización del trabajo, sobre todo el mental-). Objetivo: que los beneficios no sufran mermas o, mejor aún, que haya continuos aumentos. La cuestión clave: la redefinición de la propia libertad -en los comienzos del pensamiento computacional y el de nuestros días, pensando en qué tipo de futuro queremos para nosotros y las generaciones venideras-.
El contexto. 3) ¿Qué queremos decir con una IA (generativa) abierta? En primer lugar, que no es igual/equivalente a código abierto, pues hace referencia a algo más amplio: la transparencia, la capacidad de reutilización, la ampliación y el desarrollo. En segundo lugar, no quedan sin más resueltos ciertos importantes problemas de la propia IA, como el del acceso democrático, la supervisión, el escrutinio, la seguridad o la ética.
Por abierta, se suele entender una IA en la que algún componente se ofrece con criterios de transparencia, capacidad de reutilización y de desarrollo, lo que da lugar a una gran variabilidad –gradientes de apertura: utilización de muy diversas maneras-, posibilitando de este modo un rentable openwashing (presentación de algo como abierto cuando en realidad no lo es). La apertura, en su grado máximo, es condición necesaria pero todavía no suficiente (la apertura no es inherente a la democratización) para su plena democratización (dinámicas coloniales -colonización digital-, asimetría de recursos, repositorios de datos, coste de la computación, monocultivo de la IA…). Una de las vías para intentar lograrlo -que en modo alguno es fácil, aunque debiera intentarse- es mediante las oportunas/justas regulaciones (dinámicas y abiertas a una mayor diversidad de métodos), que se irán modificando en función de los distintos avances y cambios contextuales (exigencias democráticas)-.
Pequeña -no llega a las 200 páginas de tamaño reducido- pero enjundiosa obra, capaz de estimular una reflexión fructífera, en la que se tiene en cuenta tanto la IA en sí como el contexto en el que ha surgido y desarrollado. Una visión de este tipo resulta más abarcadora, equilibrada y justa que la que, en general, solemos tener, proporcionada sobre todo por las más destacadas empresas tecnológicas del momento -especializadas en mercadotecnia y con gran poder económico y de influencia en nuestras sociedades, a escala mundial-.