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ACIPE Asociación Científica de Psicología y Educación
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¿Has tenido o tienes la sensación de estar aproximándote a un horizonte inquietante/distópico -angustia existencial-?

Juan Fernández Sánchez

julio 17, 2026

Entonces, muy probablemente, sea este el denominador común (época de extremismos, autoritarismos, calentamiento global, incertidumbres y complejidades de la vida) tanto de los lectores como de los autores -matrimonio y pareja profesional- de esta obra, que ha visto la luz recientemente [Arjomandi, A. y Rabbani, R. (2025/26). ¿Efímeros o inmortales? 5 rutas para trascender la finitud de la vida. Barcelona: RBA].

 Pese a esta ciertamente angustiosa y estresante realidad (horizonte catastrófico: predominio de los antivalores), parece posible un relativo optimismo realistatrascender las limitaciones de la vida (lo efímero del mundo), de un modo racional y de acuerdo con los conocimientos científicos: la búsqueda del sentido (acceso a lo trascendente, transgresión de los límites de nuestra finitud)- que, si nos lo proponemos -y actuamos en consecuencia- puede aparecer en nuestro horizonte vital (alfabetización espiritual). Pues veamos entonces con qué apoyo científico -el de la buena ciencia: rigor y servicio a la ciudadanía (de forma directa o indirecta)- cuenta este arriesgado/esperanzado planteamiento -bastante infrecuente en nuestros días-. ¿No te parece? Poco perderemos por averiguarlo. Muy probablemente, saldremos ganando.

Portada del libro efímeros o inmortales

El gozne en torno al cual gira esta obra es el de nuestra vertiente espiritual -modificada y redefinida con respecto a las resonancias religiosas o creencias semejantes, al no estar avaladas por las correspondientes pruebas empíricas-. Entonces, hablamos: ¿más que de mindfulness (atención plena), de consciencia plena?, ¿de consciencia/supraconciencia?, ¿de capacidad de transcender lo efímero de la existencia?, ¿de esfuerzo por el bien de las generaciones futuras?, ¿de la experiencia de libertad?, ¿del fomento del sentido de la vida?, ¿de propósitos existenciales de valor: nuestras virtudes/fortalezas?, ¿de la satisfacción vital/bienestar interior: eudaimonía?, ¿de  superar el temor a la muerte?, ¿de una mayor resiliencia?, ¿de un altruismo que salva la finitud individual? ¿o podemos imaginar incluso a un Sísifo feliz? Son ciertamente algunas de las facetas relacionadas, que vertebrarían esa vertiente espiritual. Pueden ser buenos acercamientos/aproximaciones, aunque hoy por hoy la base científica no está consolidada (¿Unicidad Primordial -copertenencia, integración-? ¿Realidad Universal Autoconsciencia Universal-?). Se nos ofrecen únicamente indicios racionales como fuente de apoyo.

Un punto de consideración importante/determinante es tratar de despojarnos de los deepfakes (ultrafalsificaciones) de nosotros mismos, lo que en modo alguno es algo fácil de hacer. Requiere básicamente reflexión y trabajo (práctica constante y esfuerzo consciente) para detectar y corregir los autoengañosespejismos– mediante nuestro autoconocimiento. Así nos podemos acercar ya al núcleo vital que necesitamos: la autoconsciencia -como conocimiento unificado y saber indiviso que perdura: trasciende lo efímero y sortea la finitud; es inmaterial (con identidad personal: el yo)- que ha de vertebrar necesariamente nuestra vertiente espiritual (en continuo progreso: bien cuidada y cultivada).

Libro netamente divulgativo, fruto de la colaboración -solapamiento- entre la psicología (ella) y la filosofía (él), que entrelaza el conocimiento teórico de ambas disciplinas y también la experiencia profesional en el ámbito psicológico.  Es fácil de leer. Estimula la esperanza –seres orientados a la trascendencia-. Ahora bien, una vez más -a la luz de lo expuesto-, tú decides si adentrarte en esa vertiente espiritual propuesta- o, por el contrario, rechazarla por falta de argumentos verdaderamente científicos-, en tanto solución posible a un horizonte catastrófico en el que parece estamos inmersos, como se señaló al principio. Suerte en tu toma de decisiones. Déjate guiar en todo momento por la buena ciencia -para aceptar, modificar/cambiar o rechazar lo que aquí se te propone-. En todo caso, la ignorancia (carencia de conocimientos científicos -más frecuente de lo que uno se imagina-) y la pseudociencia (todavía peor que la ignorancia y que goza de múltiples formas de difusión social) no son buenas consejeras. Así, pues, muy atentos a lo que uno pueda leer, a fin de que no nos vendan/den gato por liebre.