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ACIPE Asociación Científica de Psicología y Educación
Reseñas

El imperio de la IA

Juan Fernández Sánchez

junio 13, 2026

Hao, K. (2025). El imperio de la IA. Sam Altman y su carrera por dominar el mundo. Barcelona: Península.

Portada del libro

Dado su currículo, parece que podemos inferir, con alta probabilidad de acertar, que no vamos a salir defraudados tras la lectura de esta obra. Ahora bien, como ya es un hábito en el ámbito de nuestras recensiones, veremos si cumple los criterios de la buena cienciasiempre al servicio de la ciudadana-. El asunto tratado: la inteligencia artificial (IA) -¿la tecnología más transformadora y beneficiosa de la historia de la humanidad?, que será clave, en todo caso, para comprender con rigor nuestro presente y futuro (¿superinteligencia?), con la esperanza -¿utópica?- de lograr un mundo mejor, no peor (sistemas de AGI no alineados)-. Comencemos, pues.

El foco -la atención- se ha centrado en desvelar las interioridades de OpenAI: una radiografía de una ambición científica -logro de una inteligencia artificial general (IAG/AGI -superinteligencia-) en beneficio de la humanidad-, convertida ulteriormente en una cruzada ideológica, impulsada por el dinero –reflexión sobre el poder: el imperio de la IA (efecto Mateo: los que ya cuentan con ventajas -conocimiento, dinero…- las van acumulando, mientras que los que parten con pocas se van progresivamente distanciando más)-.

La IA puede adoptar múltiples formas. La más dada a conocer es la IA generativa y, dentro de ella, la de los modelos extensos del lenguaje (LLM). A primera vista, resulta sin duda apasionante, por los logros ya cosechados, que son observables en nuestras vidas cotidianas (restructuración de nuestras sociedades y moldeamiento de nuestro planeta) y que, por supuesto, suponen ingresos económicos casi inimaginables para una minoría de personas. Ahora bien, estos desarrollos tienen su cara intencionalmente oculta: sus costes sociales y medioambientales para multitud de personas -sobre todo para las más vulnerables- (un orden colonial mundial: colonialismo de datos, conquista, extractivismo, monetización, política del vencedor se lo lleva todo, huella de carbono, industria de la anotación de datos …).

Algunos de los pilares de fundamentación del marco general de trabajo de la dirección de OpenAI -empresa de investigación y desarrollo de inteligencia artificial- son: a) la carta de la inevitabilidad -mentalidad típica de Silicon Valley-; b) la misión fundamental: el logro de una IAG buena (las primeras intenciones proclamadas hacia el exterior: para beneficio de toda la humanidad) antes de que alguien sea capaz de crear una mala -grave peligro existencial-; c) empresa sin ánimo de lucro (dar prioridad a la misión sobre los beneficios: ¿transparencia?: más bien poca); d) ser los mejores -los primeros en el logro de la misión (de la IAG)-.

La dura realidad (la disonancia/discordancia entre lo que se defiende públicamente -la visión/misión ad extra-y cómo se opera por dentro –ad intra-). Así, es posible constatar, a título de ejemplos bien ilustrativos: el enriquecimiento de unos pocos a costa del trabajo de la mayoría -desprotegida-; el anhelo de una IAG futura: ¿verdadera inteligencia o burda imitación –loros estocásticos-?; los inviernos de la IA frente a un supuesto progreso lineal -exponencial-; el buscado fruto extraordinario de los mejores talentos en medio de las luchas internas de egos desmedidos -escala de ambición-; la turbia convivencia (abusos, manipulaciones…) de personalidades no tan humanas -incluidas las familiares-; las imprecisiones/alucinaciones, dado que probable no es el equivalente a preciso -por definición en los niveles  en los que estamos-; una confianza desmedida en la IA generativa pese a la vulnerabilidad a los ciberataques; la falta del debido control de la ciénaga de datos  y de los resultados;  las prácticas empresariales carentes de ética; el idealismo del altruismo eficaz (ganar para dar) en un contexto tóxico de sexo, dinero y poder.

Cabe preguntarse, a la luz de lo expuesto en este volumen: ¿podemos considerar que nuestro futuro -el de la humanidad- está en buenas manos? Los resultados de esta investigación -centenares de entrevistas, ingente correspondencia y documentación- suponen una llamada clara a la cautela y a la reflexión ideas decoloniales de la IA (organizaciones tipo Te Hiku, DAIR… como ejemplos)-, para, después, ser consecuentes en nuestras decisiones y comportamientos. ¿Preferimos los imperios o las democracias?

Libro bien escrito y documentado que nos narra el paso de las magnífincas buenas intenciones -el desarrollo de una IA/IAG, sin ánimo de lucro y al servicio de la humanidad- a un imperio/poder asimétricamente distribuido: unos pocos multimillonarios, gracias a las aportaciones no remuneradas -o mal pagadas- de una mayoría. Que la IA, por otro lado, nos está ya proporcionando beneficios en bastantes ámbitos de nuestras vidas es innegable. Ahora bien, quien pueda contar con ambas perspectivas -la positiva y la negativa- se hallará en una posición inmejorable para enfrentar debidamente el futuro. Al menos, en parte, este ha sido el objetivo principal de esta obra. Hemos de estar, consecuentemente, agradecidos.