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¿Es posible crear empresas/instituciones superinteligentes con ayuda de la IA?

Juan Fernández Sánchez

mayo 18, 2026

La primera impresión, desde un punto de vista científico, es que tal vez se nos quisiera vender algo (bombo publicitario) que no se corresponde del todo ni con la realidad actual (hechos) ni muy probablemente con el futuro. Veamos, entonces, lo que nos tienen que decir al respecto estos dos autores (¿futuristas?, profesionales de la innovación): [Brill, J. y Wunker, S. (2025). La IA y la organización pulpo. Creando la empresa inteligente. Córdoba: Almuzara.], tras los cuatro años de gestión de este volumen.

Portada del libro

La tesis que se pretende defender es clara: si las estructuras empresariales rígidas e inflexibles están condenadas a la extinción –a semejanza de los amonites-, entonces sería necesario que se volviesen fluidas/flexibles –a semejanza del pulpo-, gracias justamente a la estrecha colaboración entre la IA -todavía no ASI (superinteligencia artificial) ni siquiera AGI (inteligencia artificial general) y los humanos (adaptación en el marco de la disrupción de la IA, pues esta es tanto un disruptor como una guía). Hablaríamos entonces de una Organización Pulpo (modelo descentralizado): resiliente, con capacidad de adaptación, de aprender y de asumir riesgos calculados.

¿Cómo sería esto posible, si es que se encuentra el correspondiente apoyo empírico para esta hipótesis/tesis? Veámoslo de inmediato, pues se predice -con asertividad- que las organizaciones que dominen el futuro serán aquellas que se liberen de las conchas/caparazones actuales y comiencen a imitar las características más definitorias de los pulpos.

Que los humanos mostramos, por definición, ciertas limitaciones es algo bien manifiesto: no podemos volar, a título de ejemplo ilustrativo. ¿Los aviones pueden suplir, en buena medida, este tipo de carencia? Ciertamente, sí. Algo semejante está ocurriendo -y ocurrirá- también con la IA: puede empoderarnos, capacitarnos a nosotros y a nuestras empresas -capacidades mejoradas (Agentic AI… agentes colaborativos). ¿Cómo se está llevando a cabo esta mejora? Mediante el aprovechamiento de las fortalezas, tanto de la IA como de los humanos -siempre en estrecha colaboración y teniendo la última palabra, en los asuntos de más relevancia, las personas-. Estas garantizarán que la IA sea un catalizador de la creatividad distribuida, que el aprendizaje sea más rápido y que las tomas de decisiones sean más rigurosas.

Si nos inspiramos en el pulpo para la organización de nuestra empresa/institución, entonces hablaremos de la inteligencia en los bordes -tentáculos- y de la coherencia en el núcleo (The optopus as a model for artificial intelligence: organización distribuida desde abajo hacia arriba, inteligencia en todas partes, inteligencia distribuida, inteligencia colectiva). La IA así es capaz de ampliar las capacidades del personal de la empresa -esto es ya bien patente- y, a su vez, facilita una colaboración más fluida -se crean, en consecuencia, círculos virtuosos, como se ha ido poniendo de manifiesto ya dentro del mundo empresarial actual-.

La IA asesora (IA como ampliación, no como intruso) para que las personas puedan tomar mejores decisiones (sin su externalización a la IA), asentadas en los tres tipos de corazones (del pulpo): el analítico, el ágil y el alineado. De este modo, la supervivencia de una empresa, en medio de cambios continuos, no depende tanto de planes maestros dictados desde arriba, cuanto de la rapidez en la adaptación a los continuos cambios de las demandas contextuales -internas y externas-: detección, resiliencia y previsión.

En síntesis: incluso si, al final, discrepamos de las propuestas argumentadas-, merece la pena leer el libro, pues es difícil imaginar un futuro sin IA -incorporada-. Entonces, ¿llegarán las empresas/instituciones a ser superinteligentes? Muy buena pregunta, ¿no? Ponte, pues, al día. Lo agradecerás. También tu empresa o institución. Piensa en las considerables oportunidades, sin olvidar las posibles amenazas y que los fracasos -que los habrá- se conviertan en experiencias de aprendizaje. El futuro, así concebido, te espera sonriente. No le defraudes (aumenta el éxito apoyándote en la incertidumbre: serendipia estratégicafabricando suerte-). Emprende, si te apetece, este viaje –continuo– de transformación. Suerte.