El maestro y su emisario
Juan Fernández Sánchez
mayo 2, 2026
McGilchrist, I. (2019/25 -nueva edición ampliada-). El maestro y su emisario. El cerebro dividido y la conformación del mundo occidental. Madrid: Capitán Swing.

Esta voluminosa obra es el fruto de muchos años (decenios) de intenso trabajo, realizado a hombros de gigantes, por quien goza de amplio reconocimiento internacional. Se trata, en primer lugar, de desmontar mitos -información errónea- sobre el hemisferio izquierdo y el derecho (lógico/emocional, racional/intuitivo, pragmático/impulsivo…) para, ulteriormente, poner de relieve justamente las diferencias reales –cómo actúa cada uno-, a la par que la cohesión entre ellos.
De ahí se va a derivar una hipótesis (tesis) arriesgada: el mundo está estructurado de acuerdo con las diferencias de ambos hemisferios, lo que supondría un cambio de paradigma -en palabras del autor-, es decir, un cambio completo de mentalidad y de percepción. Si te parece, comenzamos, pues a priori da la impresión -validez aparente- de que será prometedor el viaje que ahora emprendemos, dejando la puerta abierta a que, al final, salgas parcial o plenamente convencido o, por el contrario, con una postura en contra de lo aquí defendido: las implicaciones culturales y sociales de las diferencias de los hemisferios. Solo una persona necia creería tener respuestas definitivas -se nos recuerda, por si acaso, tanto al principio como al final del libro-.
Si al hablar del cerebro humano, utilizamos las expresiones de asimetría (estructural y funcional), lateralización (especialización) y dominancia (preferencia) parece que lo podemos hacer con cierto consenso científico -apoyados por las pruebas empíricas existentes: neuroimágenes, lesiones cerebrales, pruebas neuropsicológicas…-. Si damos un paso más -el foco lo ponemos ahora en la atención-, ya nos adentraríamos (primeros pasos) en la hipótesis/tesis que se pretende defender: las dos formas de estar en el mundo sobre la base de un cerebro asimétrico –el cómo atendemos: de modo más global, flexible, circular, contextual… (hemisferio derecho) o más específico, selectivo, lineal, especializado… (hemisferio izquierdo)-.
Así, por esa vía, nos encontraríamos con las dos versiones distintas del mundo de los dos hemisferios, sin olvidar una importante conclusión (el condicionamiento circular): el cerebro modela –de qué manera atendemos– y a su vez es modelado por la cultura en la que vivimos –cambios estructurales y funcionales-. Un par de ejemplos ilustrativos de esta asimetría la encontramos en la receptividad y la expresividad emocional –lateralización y dominancia del hemisferio derecho– y en el lenguaje -el izquierdo-, teniendo en cuenta que en modo alguno implica exclusividad de uno u otro (separación y conexión: ambas son necesarias para el correcto funcionamiento del cerebro). Hay que unir las dos formas –distintas– de ver de cada hemisferio, si pretendemos ser personas no disfuncionales, no destructivas.
Con esta base, procedemos a dar un paso más: el modelo elegido para comprender algo -global frente a específico- condiciona lo que encontramos, que a su vez condiciona el propio punto de partida seleccionado. En nuestro universo parece ser que existen dos impulsos o tendencias primigenios -coherencia/unificación e incoherencia/separación- que acaban materializándose es los dos hemisferios -derecho e izquierdo-. A partir de aquí, ya podemos constatar el condicionamiento circular –el crecimiento dialéctico– entre los dos hemisferios y los dos mundos -culturas (oriental frente a occidental)-.
Y con ello en mente surge el cambio de paradigma/mentalidad -la tesis aquí defendida-: el hemisferio izquierdo es el consejero más preciado del maestro -del hemisferio derecho-, su valioso emisario. Así ya entendemos el título de esta obra: el maestro y su emisario frente a la perspectiva imperante (la implacable erosión del poder del hemisferio derecho durante los últimos siglos en Occidente: el hemisferio izquierdo el predominante/principal -conceptualización- y el derecho el subordinado/secundario -experiencia, contexto, conjunto-). Este cambio supone que el emisario del maestro deje de ser un tirano (hemisferio izquierdo), con el fin de que el maestro (hemisferio derecho) y el emisario (izquierdo) trabajen en armonía. Tras un pormenorizado análisis cultural histórico (desde el mundo antiguo hasta el moderno y posmoderno, pasando por el Renacimiento, la Reforma, la Ilustración, el Romanticismo, la Revolución Industrial) parece propicio/conveniente -según la tesis defendida- realizar un cierto retorno al hemisferio derecho -como el maestro y al izquierdo como el emisario-.
Libro muy documentado, muy abarcador (neurociencia, psicología, filosofía, historia…) y con un mensaje importante para nuestro presente y futuro: la relevancia de un marco conceptual que atienda a las visiones globales, integradoras, inclusivas, experienciales (hemisferio derecho), sin que ello conlleve el menosprecio a lo más específico, selectivo, focalizado (al hemisferio izquierdo). Ya solo por los conocimientos científicos acumulados valdría la pena la lectura de este volumen, más allá incluso de si hemos sido al final convencidos de la validez de la tesis propuesta: del cambio de paradigma pretendido. El que durante siglos ha sido el maestro -hemisferio izquierdo- debiera dejar ese puesto al hemisferio derecho -la preeminencia-, pasando ahora a ser el emisario -desempaquetar, representar, explicar, interpretar…-, pero sin olvidar la necesaria integración (sublimación) de los mundos de ambos hemisferios –captación bihemisférica del mundo-.