ACIPE
ACIPE Asociación Científica de Psicología y Educación
Reseñas

Seis problemas que la ciencia no puede resolver

Juan Fernández Sánchez

abril 1, 2026

Contera, S. (2025). Seis problemas que la ciencia no puede resolver. Barcelona: Arpa.

El libro escrito justifica plenamente –curiosidad sin fronteras: física, biología, nanotecnología, ciencia de la información…- la condición de su autora: catedrática de Física de la Universidad de Oxford.

Ya en el título se nos indica que probablemente nos vamos a adentrar -la ciudadanía- en algún tipo de paradoja profunda -contradicción-: por un lado, los innegables avances científicos (viajes al espacio, máquinas inteligentes…) y, por otro, grietas profundas -desafíos, fisuras- en nuestros conocimientos actuales.

Seguimos sin contar con una teoría -anhelada- del todo, sin una visión unificada del mundo: teoría de cuerdas, de la gravedad cuántica de bucles, de la cosmología del universo espejo, de la hipótesis holográfica, de la teoría de los twistores. Desconocemos el origen de la vida o el cómo surge la consciencia. Todo ello, en el contexto de un mundo demasiado complejo a la par que frágil (emergencia climática ante la ilusión del crecimiento permanente, mundo pos-Occidente…). Ante esta situación, tal vez haya llegado el momento de dar el salto a una nueva forma de habitar el saber -el universo-: una ciencia capaz de acompañar la vida más que de someterla (cuidar la Tierra, cuidar las diferencias, cuidar el futuro).

Si nos remontamos un siglo hacia atrás, nos encontramos con el establecimiento de los principios de la mecánica cuántica que supusieron sin duda -junto con la teoría de la relatividad- un progreso del conocimiento, pero sobre todo una nueva forma de relacionarnos con lo real (la revolución silenciosa): el paso de las imágenes a las predicciones (oscilación física, vibración del mundo: principio de incertidumbre, interpretación de Copenhague, entrelazamiento cuántico).

El acercamiento al conocimiento profundo de la materia ha supuesto también la posibilidad de su destrucción total. Además, junto a la potencia operativa indiscutible de la física cuántica, quedan grietas conceptuales todavía no debidamente cerradas: la dualidad onda-partícula, la superposición cuántica, el principio de incertidumbre. De ahí la pluralidad de teorías: del multiverso, la mecánica de Bohm, las teorías del colapso objetivo, la teoría del QBismo… El misterio de la mecánica cuántica, en consecuencia, continúa.

Perspectiva futura: una teoría última del universo no puede prescindir del observador. Se habla así no tanto de una teoría de lo que es -el universo-, sino más bien de cómo llega a ser conocido. De momento, pues, la gravedad cuántica sigue siendo el gran problema -sin solución- de la física actual.

Acercándonos más a nosotros mismos -en el espacio y en el tiempo-, la cuestión relevante es clara: ¿cuál es el origen de la vidaqué es la vida-? Desde aproximadamente mediados del pasado siglo vamos vislumbrando que átomos, códigos y estrellas se entrecruzan, ofreciéndonos de este modo esbozos -solo esbozos- de respuesta: la vida como información encarnada, como transformación de la entropía en arquitectura viva, el gen como unidad cuántica de información. Aparecen así las teorías/hipótesis: abiogénesis (la vida surgiendo de materia no viva), las fuentes/respiraderos hidrotermales, el mundo de ARN, la panspermia. ¿Podremos encontrar biofirmas exoplanetarias en nuestra actual y futura exploración del cosmos? ¿Podrá la mecánica cuántica ofrecer pistas valiosas para dar una respuesta exitosa al problema de la vida -consciencia que despierta del polvo cuántico-? Por ahora: hemos de seguir investigando, aunque en modo alguno desde el vacío, desde la completa ignorancia (fotosíntesis hipereficiente, navegación aviar entrelazada, qubits subcelulares…).

Y ante la preocupación por una población cada vez más envejecida, veamos lo que nos podría decir la ciencia –gerociencia del siglo XXI: prolongación de la vida gracias a los avances científicos-: ¿es posible frenar el envejecimiento cosmismo ruso, innovación transhumanista, noosfera, ingeniería celular, terraformación planetaria…? Nos encontramos con la cara y la cruz (paradoja) de la biología de la longevidad: prolongar la vida celular -cara-, conteniendo al mismo tiempo la proliferación descontrolada -cruz-. Necesitamos ser conscientes del mundo complejo de la vida y del envejecimiento -sistemas complejos: circularidades-, por lo que la interdisciplinariedad ha de hacer acto de presencia -es ya una realidad-: biología molecular, biología sintética, inteligencia artificial, física, entre otras diferentes disciplinas.

Y así llegamos a los dos últimos problemas: 1) ¿Son posibles máquinas realmente inteligentes?: inviernos de la IA, sistemas expertos, arquitectura de los transformers, inteligencia colaborativa, AGI (inteligencia artificial general), construir la mente dentro de la máquina… creación sin consciencia. Se han de tener en cuenta, de momento, tanto las luces -descubrimientos, conocimientos…- como las sombras -consumo de energía, la banalidad algorítmica del mal: guerra digital, ciberasignación letal…). Y, por fin, 2) ¿Qué es la consciencia? Menudo asunto: el mayor enigma de todos, un misterio a habitar, una grieta. La pregunta central de nuestra época… y sigue sin estar claramente contestada -la ciencia ha avanzado sin duda mucho, pero no hasta el límite de haber desvelado ya el misterio-. Es uno de los campos más desafiante de la neurociencia contemporánea -ninguna de las varias teorías propuestas hasta ahora ha salido indemne-.

Libro de divulgación científica aconsejable: buena capacidad de síntesis de campos diversos, con manifiestas relaciones entre ellos. Escrito en términos comprensibles, ofrece una buena visión de los seis problemas tratados (mecánica cuántica, teoría del todo, origen de la vida, envejecimiento, máquinas inteligentes y la consciencia/conciencia).