Bridle, J. (2024). Modos de existir. Más allá de la inteligencia humana. Barcelona: Galaxia Gutenberg.

Ya conocemos alguna otra obra (recensión) anterior del autor. Vamos pues con esta, dado que tal vez nos ayude a conseguir una visión más amplia -más completa- de nuestra relación con el planeta en el que vivimos -su/nuestra supervivencia, o, por el contrario, un futuro sin futuro-. ¿No crees que merece la pena? Asumo que sí, si nos encontramos con argumentos de peso –científicos–.
El objetivo propuesto: encontrar un camino (ecología de la tecnología: interrelaciones, la reintegración del arte humano avanzado con la naturaleza de la que surgió; movimiento/ciencia medioambiental global) que nos posibilite conseguir un mundo menos extractivo, destructivo e injusto, a la par que más equitativo, amable y regenerativo. ¿Será esto posible? Veámoslo.
Solo lo será -según parece- si repensamos/reimaginamos nuestro lugar en el mundo -interacciones de humanos, no humanos y máquinas: el mundo más allá de lo humano-. Para llevarlo a cabo, nos centraremos en el propio concepto de inteligencia. Repensarla implica salir del mundo antropocéntrico e individualista -que nos empobrece- para adentrarnos en los distintos Umwelten de cada realidad/seres (humanos, animales, plantas …) que serán analizados: distintos modos de existir/diferentes maneras de compartir el mundo -diversos tipos de inteligencia: humana, de otras especies (cefalópodos, simios…), artificial -ventana a otras mentes-. Es, por tanto, mucho lo que ignoramos y muchos los sesgos culturales, los sesgos reduccionistas.
Al tratar de captar estos distintos Umwelten, todos salimos ganando, pues nos enriquecemos, nos empoderamos, acabamos compartiendo un mundo muy diverso -que va más allá de la inteligencia humana (una ecología de existencia y experiencia comunales)-. Superamos de este modo tanto el antropocentrismo como el antropomorfismo. Nos alejamos del excepcionalismo y del supremacismo humano. Nos acercamos a la teoría de redes que está transformando el modo en que comprendemos el mundo. En este contexto la inteligencia artificial (IA)aparece como una buena guía para entender esas otras inteligencias que están más allá de la humana -interdependencia, humildad y cuidado-.
El análisis del ADNa –antiguo- (denisovanos, neandertales…) constituye un fuerte apoyo a nuestra condición –Homo sapiens– de entrelazamiento con los otros -paisaje complejo y entremezclado: personas híbridas/simbiontes (el ADN de otros)-. Existen, pues, múltiples formas de ser y hacer, que son el fruto del maridaje/mezcla/simbiosis entre las muchas ramas del árbol/maleza –enredadera/red– de la vida. Estas combinaciones son la expresión de una ecología tecnológica: conjunción de una capacidad tecnológica avanzada (internet, satélites, IA, radares…) y una sensibilidad amplia, que desborda a la supuesta hasta ahora como específica humana -otras escalas y otros tipos de atención; otros usos de las tecnologías avanzadas: pasamos de la vigilancia y el control al descubrimiento y el asombro; un cambio de visión (ampliada) que conlleva un cambio existencial-.
También se están iniciando los estudios sobre la comunicación animal/máquina y máquina/máquina que podría favorecer las interacciones con los humanos, posibilitando unas mejores relaciones con ellos -seres biológicos o informáticos-, gracias a un mayor conocimiento de sus específicos Umwelten, que podrían ulteriormente ser compartidos. Adaptarse al mundo es mejor que tratar de controlarlo –reflexión cibernética-. El significado de los sistemas complejos es relacional -importancia de la aleatoriedad (asambleas ciudadanas, evolución, cambio, diversidad, creatividad, diversidad cognitiva…)-.
Si queremos ser más sabios, igualitarios, justos, parece que lo debemos hacer de forma conjunta, gracias a la solidaridad/apoyo mutuo –un modo de existir que trasciende la inteligencia humana (en su versión más común hasta el presente), en sus procesos de decisiones de nuestras vidas cotidianas (abeja melífera, mohos mucilaginosos, redes micorrizales, IA… Conectividad, ecosistema -corredores ecológicos…-, biodiversidad, internet de los animales, mancomunidad más que humana, Media Tierra, biofilia, las hiperacumuladoras)-. La mejor manera de avanzar es colectivamente.
Te animo a la lectura de este volumen -bien escrito, innovador-, pues tal vez a ti -como ha hecho conmigo- te ayude a abrirte a nuevos horizontes que nos enriquecen -estimula el pensamiento (crítico –más allá del humano-), facilitando así el compartir la riqueza del universo (comunidades prósperas de humanos y no humanos; mundo justo, equitativo y vivible)-. Prueba y verás.
