Las nuevas rutas de la seda

Francopan, P. (2018/20 -2ª imp.). Las nuevas rutas de la seda. Presente y futuro del mundo.  Barcelona: Planeta.

Portada del disco

Este bien conocido historiador, a escala internacional, catedrático, ya nos sorprendió con su libro El corazón del mundo (2015), al posibilitarnos ver de forma distinta tanto el pasado como los acontecimientos esenciales de nuestros días, dado que supuso un cambio radical en el foco de atención: Asia y Oriente frente a Europa y Occidente. Este es su continuación: su actualización.

La visión pues de la que ahora se parte es la de que las rutas de la seda (unión del pacífico con el mediterráneo oriental: cinturón económico y ruta marítima) se han caracterizado por el cambio, por el movimiento, constituyendo el sistema nervioso central del mundo. Son corredores genéticos para los humanos y para la flora y la fauna. De hecho, el mar de la China Meridional ya es el punto de encuentro por excelencia de la economía mundial -todos los caminos llevan a Pekín-. Así pues, son los países de las rutas de la seda los que de verdad importan en el presente siglo –siglo asiático-.

Si el pasado del mundo fue moldeado por lo que iba sucediendo en estas rutas, cabe inferir que así será también en el futuro (Iniciativa del cinturón y la ruta: los materiales en los que se basa el nuevo mundo digital mayoritariamente se hallan en estas rutas; el centro de gravedad económico ya se está alejando de Occidente).

Veamos si esto es cierto, es decir, los argumentos históricos esgrimidos, pues nos va mucho en ello, empezando por la ayuda para no repetir los errores del pasado, a la par que una orientación de mejora en el afrontamiento de nuestro futuro (económico, político y militar).

Los análisis de algunos indicadores económicos esenciales (grandes inversiones y compras dentro y fuera de sus fronteras) de China, India, Pakistán, Rusia y los países del golfo Pérsico ponen de manifiesto que son mercados imposibles de ignorar en el mundo actual, si nos atenemos a las obtenciones de beneficios que posibilitan. Parece aquí cumplirse a la perfección el dicho de que hay que saber estar en el lugar correcto en el momento adecuado, al menos desde un punto de vista económico. Ninguna de las 10 economías que más deprisa crecieron en 2017 -y con posterioridad- son occidentales. Complementariamente, las equivocaciones tienen un muy elevado costo (estar en el lugar equivocado en el momento inoportuno). Así pues, la fortuna o fracaso de las grandes corporaciones se decidirá, en consecuencia, básicamente en Oriente. Se avecina sin duda un nuevo mundo, de momento poco familiar e inquietante.

Ante esta situación, se ha de tener presente que gestionar el cambio -adaptarse: visión amplia del panorama general- no es en modo alguno fácil. A este respecto, en Oriente parece respirarse optimismo (al menos aparente) -acuerdos, corredores internacionales de transportes, visado de la seda…- entre diversos países situados en el corazón de las rutas de la seda (reconfiguración de oriente Próximo), mientras en Occidente predomina cierta inquietud e intranquilidad -al menos en parte justificadas: China en 2015 ya era el principal socio comercial de América del Sur y las rutas de la seda están en todas partes (Asia, África, Europa y las Américas)-. Los ambiciosos proyectos -y las humanitarias promesas que los acompañan- en los que priman básicamente los intereses chinos no explicitados (choque de civilizaciones), dictan mucho de haberse hecho realidad. Es posible, por tanto, que la burbuja del cinturón y la ruta pueda en cualquier momento estallar, sin dar tiempo para reaccionar adecuadamente.

Así pues, hoy por hoy, nos convendría a todos estar muy atentos a estos nuevos acontecimientos mundiales, centrados en estas nuevas rutas, pues su evolución, para bien o para mal, es altamente probable que marque nuestro futuro a lo largo de este siglo.

Esta obra, bien escrita y documentada, nos ayuda a ser precavidos, con fundamento, ante un mundo cada vez más rápido en cambios sustanciales -vitales- de todo tipo: económicos, políticos, culturales… El mantenimiento de la ignorancia sobre estos asuntos no es el mejor consejo que podamos ofrecer a la ciudadanía, que ha de sobrevivir en otro mundo bien distinto -en plena metamorfosis: rutas al futuro (¿posible cooperación?)- al que en estos momentos conoce. Mantente, pues, bien informado. No te arrepentirás. Tu visión del mundo se agrandará, será más realista: en principio, mejor la cooperación que el ensimismamiento personal y nacional.  Es un buen aviso para navegantes -ciudadanos- del futuro.

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