
Desde ACIPE queremos recabar la atención del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, de las Facultades de Psicología y muy especialmente de los Departamentos de Psicología Evolutiva y de la Educación del Estado Español sobre lo que aparece recogido en el Proyecto de Real Decreto por el que se establecen los ámbitos de conocimiento a efectos de la adscripción de los puestos de trabajo del profesorado universitario y las especialidades a efectos del establecimiento de los perfiles de los concursos de las plazas de profesorado universitario de las universidades públicas. En este Real Decreto, al detenerse en el apartado de las Especialidades, aparecen separadas -independientes- la 233 de Psicología de la Educación y la 234 de Psicología Evolutiva.
Desde ACIPE asumimos que la historia de la disciplina de la Psicología no fundamenta precisamente esta separación, sino más bien todo lo contrario.
- Los avances de los conocimientos de la Psicología Evolutiva pusieron de manifiesto que era preciso cambiar la mentalidad y la legislación con respecto a la etapa vital previa a los 6 años. Así es posible hablar ya hoy de Educación Infantil, como queda perfectamente recogido en la legislación española actual. Incluso Premios Nobel de Economía han puesto de manifiesto que la educación llevada a cabo en este periodo condiciona las desigualdades bien patentes en la etapa adulta.
- Desde la Psicología Evolutiva se hace hincapié en el desarrollo a lo largo de todo el ciclo vital. Esto ha supuesto que la Educación necesariamente tenga en cuenta toda la vida. De ahí que la legislación actual haya tenido que incorporar la Educación de las Personas Adultas, que tiene como finalidad la de ofrecer la posibilidad de adquirir, actualizar, completar o ampliar sus conocimientos, competencias y actitudes para su desarrollo personal y profesional.
- ¿Es concebible siquiera hoy en día cualquier tipo de educación formal que no se enmarque en las etapas del desarrollo?: infantil, primaria, segundaria, universitaria y posuniversitaria.
- ¿Es posible imaginar el desarrollo adecuado de las distintas dimensiones humanas -cognitiva, social, de la personalidad…- sin la correspondiente educación personalizada e inclusiva?
- La Psicología de la Educación y la Psicología Evolutiva están llamadas a formar una única espiral virtuosa, dado que cada una de ellas puede incidir muy positivamente en la otra a la largo de toda la vida.
- Las consecuencias y perjuicios que esta división puede producir a la hora de la asignación de plazas de profesores, tribunales o el desarrollo de futuros proyectos de investigación son, sin duda, inmensurables, siendo epistemológica e históricamente injustificable. Por otra parte, es la única especialidad de Psicología que en el borrador del nuevo decreto aparece dividida sin antes haber sido consultados los interesados.
- La Psicología Evolutiva y la Psicología de la Educación se complementan, pues, a la perfección a la hora de explicar las bases neurobiológicas, las funciones y los procesos imprescindibles para el desarrollo saludable del ser humano -de su bienestar- a lo largo de la trayectoria de toda la vida.
Por lo señalado, se hace difícil entender, científicamente hablando, la propuesta de separación de estas dos especialidades del ámbito de la Psicología. De hecho, no hemos podido encontrar argumentos serios que justifiquen su separación.
El ruego desde ACIPE no puede ser más claro: que lo que hasta ahora ha estado unido y funcionando como círculo virtuoso no se separe, pues nos obligaría a entrar en un terreno que parece estar llamado al fracaso para los afectados: los propios estudiantes, que se han de desenvolver en la sociedad actual del aprendizaje, en el decir de otro Premio Nobel de Economía.
