La Revista de Psicología y Educación sigue progresando

Esta Revista ha sido sometida a importantes cambios en el mandato de la actual Junta Directiva de ACIPE. En primer lugar, el de una renovación de los miembros de su Dirección. En segundo lugar, el de la firma de un convenio de colaboración con el Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos. Gracias a ambos, se ha producido una transformación considerable que nos ha permitido solicitar ya su inclusión en SCOPUS. Si ésta se produjera (hemos de esperar entre seis meses y un año), el siguiente paso es poder estar en JCR.

Invitamos a los investigadores/as del área de Psicología Evolutiva y de la Educación, y a los de área afines, a que nos acompañen en esta aventura académica de poder contar con un órgano de difusión que mira y vela por la calidad de lo publicado y que, además, todo ello esté disponible gratuitamente en la web de la revista  para cuantos se sientan interesados por lo tratado en la Psicología de la Educación.

La muerte de la muerte

La muerte de la muerte. La posibilidad científica de la inmortalidad física y su defensa moral. Cordeiro, J. l. y Wood, D. (2018). Barcelona: Deusto.

Portada del libro la muerte de la muerte
Portada del libro

Ya el solo título está llamado a provocar una fuerte disonancia cognoscitiva: ¿cómo va a ser posible para los humanos acabar con un hecho tan manifiestamente natural como nuestra propia muerte? ¿Cabe siquiera imaginar que podríamos ser inmortales? El subtítulo nos avanza los dos hilos conductores, muy distintos pero complementarios, de esta documentada obra divulgativa: por un lado, vamos a poder contemplar unidos casi todos los datos científicos sobre los que poder cimentar la hipótesis de la inmortalidad –amortalidad- o, siendo más precisos, de la longevidad indefinida (tarea que ya de por sí es digna de todo elogio) y, por otro, la defensa moralguerra contra el envejecimiento, misión antienvejecimiento, proyecto de juventud indefinida-, terreno que da cabida a una considerable variabilidad de planteamientos, muchos de ellos claramente enfrentados, que son convenientemente expuestos en el libro para que el lector pueda reflexionar y tomar decisiones con fundamento. Continuar leyendo “La muerte de la muerte”

COSCE dedica la jornada de Sociedades 2018 al análisis de las pseudociencias y pseudoterapias

Para ACIPE supone un reconocimiento y un placer que COSCE pueda hacer realidad el deseo manifestado públicamente por nuestra Asociación el 24 de junio de 2017. En aquel momento, como se puede ver en esta misma web, comentábamos:

ACIPE invita al resto de Sociedades que constituyen COSCE para que hagamos un frente común contra una lamentable realidad: unas pocas personas (sin demasiados escrúpulos y con escasa base científica) se enriquecen a costa del engaño y  el sufrimiento de muchos, llegando en ocasiones a poner en peligro sus vidas.”

                Pero, además, ACIPE predica con el ejemplo, pues tiene una amplia y actualizada sección dedicada a recensiones de obras cuya lectura ayuda a forjar sin duda una mentalidad plenamente científica frente a mentalidades crédulas (de creencias infundadas) o frente a mentalidades sin demasiados escrúpulos a la hora de ganarse la vida a costa de la ingenuidad y sufrimiento de los demás. A ello hay que añadir la invitación cursada a todas las sociedades de nuestra área, dentro de COSCE, para la voluntaria participación y colaboración en este empeño  sin tregua.

                Esta Jornada tendrá lugar el 7 de junio de 2018, a partir de las 15:00 horas en la Biblioteca Histórica UCM, Marqués de Valdecilla, sita en la calle Noviciado, 3. 28015 Madrid. Está abierta a cuantos científicos estén interesados por esta materia. Se cuenta ya con el Programa de la Jornada.

El extraño orden de las cosas

El extraño orden de las cosas. La vida, los sentimientos y la creación de las culturas. Damasio, A. (2018).  Barcelona: Destino.

Portada del libro
Portada del libro “El extraño orden de las cosas”

El autor de esta obra no necesita especial presentación, ni como investigador ni como gran divulgador científico, en el ámbito de las neurociencias (El error de Descartes; Y el cerebro creó al hombre, son dos claros ejemplos ilustrativos de su reconocimiento internacional). El planteamiento a lo largo de su trayectoria investigadora y de difusión científica presenta una doble vertiente: por un lado, constata que se ha producido, tanto en el contexto científico como en el social, una sobrevaloración de la dimensión racional de los humanos (neurocentrismo, cerebrocentrismo, cortexcentrismo). Los datos de investigación hoy acumulados (aparecen referencias a autores y obras que ya hemos reseñado en esta misma Sección) nos indican de forma clara que no hay apoyos empíricos para tal tipo de asertos (conjunto de valoraciones tan excesivamente positivo). Por otro lado, se han infravalorado los sentimientos: no se ha tenido en cuenta que éstos son factores de motivación y agentes de control y negociación de las empresas culturales humanas. Sentimientos y razón están condenados a un permanente abrazo reflexivo bidireccional. Continuar leyendo “El extraño orden de las cosas”

Armas de destrucción matemática

Armas de destrucción matemática. Cómo el big data aumenta la desigualdad y amenaza la democracia. O’Neil, C. (2017). Madrid: Capitán Swing.

Portada del libro "Armas de destrucción matemática"
Portada del libro

               El título nos permite inferir con cierta probabilidad de acertar la esencia del contenido de esta obra de divulgación. Traer a colación el big data es clara señal de que estamos al día de las más recientes aportaciones científicas y, en general, de las creencias de que sus derivados, para la mayoría de los ámbitos de nuestras vidas, casi siempre serán  positivos o muy positivos.  

El principal valor de su autora, académica y profesional, analista cuantitativa (científica de datos) que conoce bien la transformación de la abstracción matemática en modelos matemáticos eficientes, es mostrarnos los efectos colaterales del empleo masivo de los análisis (algoritmos) del big data, en modo alguno positivos: básicamente el aumento de la desigualdad y peligro de la democracia, para buena parte de los seres humanos (los más vulnerables, los más desfavorecidos socialmente hablando). De ahí que la expresión más repetida a lo largo del libro sea el acrónimo (ADMarmas de destrucción matemática-). El desarrollar y desvelar este lado oscuro del big data ha de entenderse como un aspecto esencial y complementario de sus indudables virtudes, quedando en todo momento muy claro que la bondad o maldad del big data recae no tanto en las matemáticas en sí, cuanto en los objetivos y los controles que establecemos los humanos. Continuar leyendo “Armas de destrucción matemática”

Contra la simpleza. Ciencia y pseudociencia.

Altschuler, D.R. (2017). Barcelona: Antoni Bosch.

Portada del libro
Portada del libro “Contra la simplreza. Ciencia y Pseudociencia”

Hemos de saludar con satisfacción esta obra de buena divulgación, que pretende ayudar al lector a diferenciar entre los procedimientos científicos y los propios de las pseudociencias.

Para su autor, catedrático de universidad y físico, merecen mucho la pena cuantos esfuerzos lleven a cabo académicos y científicos no sólo por diseminar los conocimientos específicos de sus especialidades (acción siempre loable), sino sobre todo los hábitos y procederes (temperamento científico) típicos del buen investigador (incluidos, por supuesto, los de los psicólogos) que de algún modo podrían y deberían ser adquiridos por una ciudadanía ilustrada, científicamente hablando, del siglo XXI.

En la recién inaugurada época o etapa de la posverdad, este libro se debiera convertir en uno de sus más eficientes antídotos,  gracias al pensamiento crítico: sin la duda sistemática no hay espacio para el progreso; la imperfección de la ciencia es la clave de sus éxitos. Hemos de ser conscientes de que necesitamos muchísima más energía para refutar una estupidez que para producirla (Ley de Brandolini). Y la estulticia, siempre presente a lo largo de la historia de la humanidad, hoy se difunde de forma muy rápida a lo largo y ancho de nuestro planeta, que se halla en proceso de vertiginosa digitalización. Se precisa de una lucha sistemática contra creencias pseudocientíficas que chocan con imposibilidades lógicas, matemáticas o biológicas. El objetivo de alcanzar la verdad (frente al mito o la mentira) es la razón de ser de cualquier disciplina científica, aunque el camino esté necesariamente plagado de dudas y anomalías, de sana tensión creativa (en la ciencia nada es absoluto –el progreso científico es una historia de refutación-).

En ese camino hacia la verdad, hoy sabemos que hemos de estar atentos a los ya clásicos ídolos, puestos de manifiesto por Bacon (Novum organum) en el siglo XVII: el de la tribu –nuestras percepciones distorsionadas-, el de la caverna –influencia educativa y de la autoridad, el del mercado -las ambigüedades comunicativas- y el del teatro– tradición y dogmas-.

Ya más en nuestros días, nos encontramos con las ilusiones ópticas, que distorsionan lo real: mesas de Shepard, el “conepato”, el triángulo de Kanizsa, entre otras muchas. Hoy también conocemos que nuestras memorias son falibles y maleables: memorias sesgadas en la reconstrucción, inducciones distorsionadas, amnesia de la fuente, etcétera, y que, querámoslo o no, forman parte de nuestra constitución de homo sapiens. Es muy probable que hayan tenido su utilidad para la supervivencia de la especie a lo largo de nuestra existencia, pero en estos momentos es constatable que también pueden conducirnos a errores en nuestra comprensión científica del mundo y de nosotros mismos.

En esta misma línea de precaución hemos de tener en cuenta: 1)  los distintos tipos de las ubicuas falacias (genética –confundir razones de creencia y de certeza-, ad verecundiam –argumento de autoridad-, de la falsa analogía, de la conjunción, de la reversibilidad, post hoc ergo propter hoc); 2) las paradojas (de la tolerancia –la tolerancia sin límites acaba en la desaparición de la tolerancia-); 3) las generalizaciones precipitadas y desmesuradas; 4) los errores –de selección, de definición-; 5) los mecanismos mentales de autoengaño (sesgos: confirmatorio, de atribución, de aversión a las pérdidas, como ejemplos); 6) las ilusiones cognitivas (la ley de los pequeños números, accesibilidad, entre otras). Todo este andamiaje cognitivista se comprende más fácilmente al considerar el doble modo de proceder de nuestro cerebro, puesto de manifiesto por Kahneman y Tversky: el automático (sistema 1: rápido, asociativo…) y el analítico (sistema 2: lento, controlado…). Si nos guiamos sólo por el primero, las precauciones señaladas tienden a desaparecer, facilitando el terreno a las pseudociencias, si por el contrario nos dejamos guiar por el segundo, avanzaremos, eso sí lentamente, por la vía de la ciencia (de las distintas disciplinas científicas).

 No podía faltar en este planteamiento las relaciones entre ciencia y religiones. La postura del autor es clara y contundente: hay manifiesta incompatibilidad entre la una y las otras.

Al acabar esta reseña he de confesar que percibo un sabor agridulce. Por un lado,  me alegra que un físico se base para su argumentación científica en los resultados de los experimentos llevados a cabo  por los psicólogos. Por otro, me entristece que no haya sido un psicólogo precisamente el que, en un libro, los haya sintetizado.  Me consuela, no obstante, que al menos sea un psicólogo el que ahora escriba estas líneas.

Animo, pues, a cualquier científico, de cualquier disciplina y, por supuesto, a cualquier amante de la verdad, a leer un libro que trata de poner en jaque la posverdad.

Progreso.

Norberg, J. (2017). Barcelona: Deusto.

Progreso. 10 razones para mirar al futuro con optimismo.

Portada del libro "Progreso"
Portada del libro “Progreso”

En principio, es difícil imaginar que racionalmente alguien pueda estar contra el progreso, pero si uno está hiperconectado digitalmente, y atento a la mayoría de noticias que nos llegan de los medios de comunicación actuales, puede manifestar un cierto  sentimiento bastante generalizado de malestar y disgusto, que en ocasiones puede desembocar en la concepción de que el mundo va mal, de que vamos a peor. Ante esta paradójica situación –progresamos y, sin embargo, parece que estamos peor-, Johan Norberg, reconocido economista sueco, nos ofrece un documentado trabajo en el que se ponen de manifiesto 10 razones para el optimismo.

Tras la lectura de este libro, dados los datos que aporta, parece quedar relativamente claro (muy claro para é) que: 1) La desnutrición mundial está disminuyendo en todos los continentes, aunque no haya sido erradicada en su totalidad (en la primera década del siglo XXI murieron de hambre 1.7 millones de niños, aunque esta cifra supone una reducción del 60% con respecto a la de mediados del siglo XX). 2) Los niveles de saneamiento están mejorando a escala mundial (el 96% de la población urbana y el 84% de la rural gozan de un acceso adecuado al agua potable). 3) La esperanza de vida está aumentando (antes del siglo pasado en ningún país se había logrado superar la barrera de los 40 años). 4) La pobreza está mostrando un claro declive (en los últimos 25 años la pobreza extrema ha caído a un ritmo de 50 millones de personas por año). 5) La violencia está también decreciendo (si prescindimos de nuestra miopía histórica), dando por tanto apoyo empírico a la teoría de la paz democrática. 6) El medio ambiente está en la actualidad mejorando, pese al coste histórico inmenso (contaminaciones) que ha habido que pagar por una prosperidad gracias a la cual ha mermado la pobreza. Los datos apoyarían la teoría de que la evolución de la contaminación sigue una línea de “U” invertida. Ahora, pues, nos correspondería el descenso. 7) Los niveles de alfabetización están claramente aumentando, aunque no se haya conseguido todavía la alfabetización plena (en torno al 14% de la población mundial todavía seguiría siendo analfabeta). 8) Somos más libres, la esclavitud ha sido abolida (está prohibida en prácticamente todos los países). 9) Aumento de la igualdad. Las discriminaciones de todo tipo (religioso, étnico, sexuales, de género…) están afortunadamente disminuyendo (aunque no desapareciendo totalmente) a lo largo y ancho del mundo. Al inicio de nuestro siglo pocos son los países que aún mantienen leyes  discriminatorias (Arabia Saudí, el Vaticano…) entre mujeres y varones, aunque la igualdad real, por desgracia, todavía no sea en modo alguno completa en casi ningún país, a juzgar por lo reflejado en el Índice Global de Desigualdad de Género –Foro Económico Mundial- o el Índice de Desigualdad de género –ONU-. 10) La próxima generación: se ha de partir de un hecho contundente. El trabajo infantil actual no llega al 10% de niños y niñas, a escala mundial. Se ha logrado cambiar una tendencia importante: el dinero ya no va de los niños a los padres, sino al contrario, a fin de que sus vidas puedan ser más largas y más satisfactorias. Las condiciones de la infancia nunca han sido, por consiguiente, mejores que las actuales.

Al final, como hace el autor, hemos de volver a la paradoja inicial: ¿Por qué mucha gente piensa (más bien siente) que el mundo va mal (a peor) cuando los datos (los que se aportan en esta obra) indican todo lo contrario? Con este trabajo lo que se pretende es que reflexionemos, que seamos conscientes de que tenemos al menos 10 razones para ser optimistas, siempre y cuando  analicemos con detenimiento (sin miopía histórica) el cúmulo de información que se nos aporta.

Ya conocemos sobradamente que los humanos no siempre emitimos juicios o tomamos decisiones racionales. De ahí la invitación a que, por una parte, evitemos ciertos sesgos psicológicos (la información negativa pesa más en la formación de la impresión final que la información positiva; la nostalgia de una edad de oro: no estar a la altura de los progenitores y antepasados, entre otros) y, por otra, nos abramos a lo que hechos y datos bien probados nos ponen de manifiesto: el progreso humano es toda una realidad.

El fin del mundo tal y como lo conocemos

García Aller, M. (2017). Barcelona: Planeta.

“El fin del mundo tal y como lo conocemos. Las grandes innovaciones que van a cambiar tu vida.”

Portada del libro "El fin del mundo"
Portada del libro “El fin del mundo”

Estamos en presencia de un libro netamente divulgativo. Esa ha sido la voluntad expresa, de principio a fin, de Marta García, que es periodista y profesora. En un lenguaje claro y preciso nos ofrece una radiografía diáfana de algunos de los principales asuntos que nos ocupan y preocupan en la actualidad, teniendo en cuenta como contexto interpretativo tanto el inmediato pasado, básicamente el siglo XX, como las tendencias que pueden prefigurar el porvenir. Su modus operandi es muy nítido, típico del mundo del periodismo: a) elección del tema –el trabajo, el dinero, la privacidad, la globalización, la jubilación o la muerte, entre otros- ; b) contacto con las fuentes –científicos de prestigio nacional e internacional (en persona o a través de sus publicaciones) y profesionales desconocidos-; c) presentación de todo lo recopilado y asimilado por la autora, en un buen castellano, que es de agradecer. Continuar leyendo “El fin del mundo tal y como lo conocemos”

The Seven Deadly Sins of Psychology

A Manifesto for Reforming the Culture of Scientific Practice. Chris Chambers (2017). Princeton University Press.

Por qué la Psicología está en peligro y como salvarla de él

Portada: The Seven Deadly Sins of Psychology
Portada: The Seven Deadly Sins of Psychology

La Ciencia psicológica ha alcanzado grandes descubrimientos y hallazgos acerca de la mente humana, su estructura, sus procesos y su impacto en el sistema que nos rodea. En el último sigo, hemos sido testigos de un giro desde lo humanista hacia lo metodológicamente riguroso; desde la opinión, a lo estandarizado. Hemos pasado de los libros a los artículos. Esto nos ha hecho, sin duda, más fuertes ante los demás compañeros de viaje ¿pero nos ha hecho mejores? Quizás las últimas décadas han sido especialmente destacables por la proliferación de teorías, modelos, datos y meta-datos, pero ¿hemos abandonado la perspectiva? Siempre pensé que cuando un científico mira sus datos, debe alejarse, tomar distancia, y pensar “¿Por qué hago esto?”. En Ciencia, los datos deben estar al servicio del método, y el método, al servicio del pensamiento lógico, no al revés. La validación de teorías siempre ha sido un continuo devenir de confirmaciones y falsaciones, y es en ese proceso en el que algunas hipótesis se continúan replicando y otras no. Un proceso normal que, aunque a alguno le incomode, es fruto de la maduración y la honestidad. Continuar leyendo “The Seven Deadly Sins of Psychology”

ACIPE en contra de las intervenciones pseudocientíficas

Como resulta a todas luces lógico, una asociación científica ha de estar, por definición, a favor del desarrollo de las distintas disciplinas científicas y en contra de cualquier intervención (física, farmacológica, psicológica, educativa…) pseudocientífica.

ACIPE invita al resto de Sociedades que constituyen COSCE para que hagamos un frente común contra una lamentable realidad: unas pocas personas (sin demasiados escrúpulos y con escasa base científica) se enriquecen a costa del engaño y  el sufrimiento de muchos, llegando en ocasiones a poner en peligro sus vidas.

En ACIPE creemos muy importante que la ciencia no sirva sólo y únicamente para el desarrollo profesional de los científicos (algo que es razonable y justo), sino que, además y sobre todo, sus hallazgos y aportaciones reviertan en beneficio de la sociedad, pues los gastos que toda investigación supone en buena parte proceden de los contribuyentes.

Igualmente, corresponde a las Sociedades Científicas poner de manifiesto ante la opinión pública qué entendemos hoy por ciencia (sus diversas disciplinas científicas), que no es lo que a veces la gente se imagina: dogma, conocimiento pleno o verdad absoluta. De hecho las diversas recensiones que han ido apareciendo en la página web de ACIPE tienen como uno de sus principales objetivos el que cualquier persona mínimamente curiosa y apasionada pueda, tras la lectura de esas obras, ir percibiendo las delimitaciones entre conocimientos científicos y los que no lo son. A partir de aquí, tendrá una buena base para inferir adecuadamente (en términos probabilísticos) si una determinada intervención cuenta con una base científica o entraría a formar parte de las intervenciones pseudocientíficas.