Contra la simpleza. Ciencia y pseudociencia.

Altschuler, D.R. (2017). Barcelona: Antoni Bosch.

Portada del libro
Portada del libro “Contra la simplreza. Ciencia y Pseudociencia”

Hemos de saludar con satisfacción esta obra de buena divulgación, que pretende ayudar al lector a diferenciar entre los procedimientos científicos y los propios de las pseudociencias.

Para su autor, catedrático de universidad y físico, merecen mucho la pena cuantos esfuerzos lleven a cabo académicos y científicos no sólo por diseminar los conocimientos específicos de sus especialidades (acción siempre loable), sino sobre todo los hábitos y procederes (temperamento científico) típicos del buen investigador (incluidos, por supuesto, los de los psicólogos) que de algún modo podrían y deberían ser adquiridos por una ciudadanía ilustrada, científicamente hablando, del siglo XXI.

En la recién inaugurada época o etapa de la posverdad, este libro se debiera convertir en uno de sus más eficientes antídotos,  gracias al pensamiento crítico: sin la duda sistemática no hay espacio para el progreso; la imperfección de la ciencia es la clave de sus éxitos. Hemos de ser conscientes de que necesitamos muchísima más energía para refutar una estupidez que para producirla (Ley de Brandolini). Y la estulticia, siempre presente a lo largo de la historia de la humanidad, hoy se difunde de forma muy rápida a lo largo y ancho de nuestro planeta, que se halla en proceso de vertiginosa digitalización. Se precisa de una lucha sistemática contra creencias pseudocientíficas que chocan con imposibilidades lógicas, matemáticas o biológicas. El objetivo de alcanzar la verdad (frente al mito o la mentira) es la razón de ser de cualquier disciplina científica, aunque el camino esté necesariamente plagado de dudas y anomalías, de sana tensión creativa (en la ciencia nada es absoluto –el progreso científico es una historia de refutación-).

En ese camino hacia la verdad, hoy sabemos que hemos de estar atentos a los ya clásicos ídolos, puestos de manifiesto por Bacon (Novum organum) en el siglo XVII: el de la tribu –nuestras percepciones distorsionadas-, el de la caverna –influencia educativa y de la autoridad, el del mercado -las ambigüedades comunicativas- y el del teatro– tradición y dogmas-.

Ya más en nuestros días, nos encontramos con las ilusiones ópticas, que distorsionan lo real: mesas de Shepard, el “conepato”, el triángulo de Kanizsa, entre otras muchas. Hoy también conocemos que nuestras memorias son falibles y maleables: memorias sesgadas en la reconstrucción, inducciones distorsionadas, amnesia de la fuente, etcétera, y que, querámoslo o no, forman parte de nuestra constitución de homo sapiens. Es muy probable que hayan tenido su utilidad para la supervivencia de la especie a lo largo de nuestra existencia, pero en estos momentos es constatable que también pueden conducirnos a errores en nuestra comprensión científica del mundo y de nosotros mismos.

En esta misma línea de precaución hemos de tener en cuenta: 1)  los distintos tipos de las ubicuas falacias (genética –confundir razones de creencia y de certeza-, ad verecundiam –argumento de autoridad-, de la falsa analogía, de la conjunción, de la reversibilidad, post hoc ergo propter hoc); 2) las paradojas (de la tolerancia –la tolerancia sin límites acaba en la desaparición de la tolerancia-); 3) las generalizaciones precipitadas y desmesuradas; 4) los errores –de selección, de definición-; 5) los mecanismos mentales de autoengaño (sesgos: confirmatorio, de atribución, de aversión a las pérdidas, como ejemplos); 6) las ilusiones cognitivas (la ley de los pequeños números, accesibilidad, entre otras). Todo este andamiaje cognitivista se comprende más fácilmente al considerar el doble modo de proceder de nuestro cerebro, puesto de manifiesto por Kahneman y Tversky: el automático (sistema 1: rápido, asociativo…) y el analítico (sistema 2: lento, controlado…). Si nos guiamos sólo por el primero, las precauciones señaladas tienden a desaparecer, facilitando el terreno a las pseudociencias, si por el contrario nos dejamos guiar por el segundo, avanzaremos, eso sí lentamente, por la vía de la ciencia (de las distintas disciplinas científicas).

 No podía faltar en este planteamiento las relaciones entre ciencia y religiones. La postura del autor es clara y contundente: hay manifiesta incompatibilidad entre la una y las otras.

Al acabar esta reseña he de confesar que percibo un sabor agridulce. Por un lado,  me alegra que un físico se base para su argumentación científica en los resultados de los experimentos llevados a cabo  por los psicólogos. Por otro, me entristece que no haya sido un psicólogo precisamente el que, en un libro, los haya sintetizado.  Me consuela, no obstante, que al menos sea un psicólogo el que ahora escriba estas líneas.

Animo, pues, a cualquier científico, de cualquier disciplina y, por supuesto, a cualquier amante de la verdad, a leer un libro que trata de poner en jaque la posverdad.

Progreso.

Norberg, J. (2017). Barcelona: Deusto.

Progreso. 10 razones para mirar al futuro con optimismo.

Portada del libro "Progreso"
Portada del libro “Progreso”

En principio, es difícil imaginar que racionalmente alguien pueda estar contra el progreso, pero si uno está hiperconectado digitalmente, y atento a la mayoría de noticias que nos llegan de los medios de comunicación actuales, puede manifestar un cierto  sentimiento bastante generalizado de malestar y disgusto, que en ocasiones puede desembocar en la concepción de que el mundo va mal, de que vamos a peor. Ante esta paradójica situación –progresamos y, sin embargo, parece que estamos peor-, Johan Norberg, reconocido economista sueco, nos ofrece un documentado trabajo en el que se ponen de manifiesto 10 razones para el optimismo.

Tras la lectura de este libro, dados los datos que aporta, parece quedar relativamente claro (muy claro para é) que: 1) La desnutrición mundial está disminuyendo en todos los continentes, aunque no haya sido erradicada en su totalidad (en la primera década del siglo XXI murieron de hambre 1.7 millones de niños, aunque esta cifra supone una reducción del 60% con respecto a la de mediados del siglo XX). 2) Los niveles de saneamiento están mejorando a escala mundial (el 96% de la población urbana y el 84% de la rural gozan de un acceso adecuado al agua potable). 3) La esperanza de vida está aumentando (antes del siglo pasado en ningún país se había logrado superar la barrera de los 40 años). 4) La pobreza está mostrando un claro declive (en los últimos 25 años la pobreza extrema ha caído a un ritmo de 50 millones de personas por año). 5) La violencia está también decreciendo (si prescindimos de nuestra miopía histórica), dando por tanto apoyo empírico a la teoría de la paz democrática. 6) El medio ambiente está en la actualidad mejorando, pese al coste histórico inmenso (contaminaciones) que ha habido que pagar por una prosperidad gracias a la cual ha mermado la pobreza. Los datos apoyarían la teoría de que la evolución de la contaminación sigue una línea de “U” invertida. Ahora, pues, nos correspondería el descenso. 7) Los niveles de alfabetización están claramente aumentando, aunque no se haya conseguido todavía la alfabetización plena (en torno al 14% de la población mundial todavía seguiría siendo analfabeta). 8) Somos más libres, la esclavitud ha sido abolida (está prohibida en prácticamente todos los países). 9) Aumento de la igualdad. Las discriminaciones de todo tipo (religioso, étnico, sexuales, de género…) están afortunadamente disminuyendo (aunque no desapareciendo totalmente) a lo largo y ancho del mundo. Al inicio de nuestro siglo pocos son los países que aún mantienen leyes  discriminatorias (Arabia Saudí, el Vaticano…) entre mujeres y varones, aunque la igualdad real, por desgracia, todavía no sea en modo alguno completa en casi ningún país, a juzgar por lo reflejado en el Índice Global de Desigualdad de Género –Foro Económico Mundial- o el Índice de Desigualdad de género –ONU-. 10) La próxima generación: se ha de partir de un hecho contundente. El trabajo infantil actual no llega al 10% de niños y niñas, a escala mundial. Se ha logrado cambiar una tendencia importante: el dinero ya no va de los niños a los padres, sino al contrario, a fin de que sus vidas puedan ser más largas y más satisfactorias. Las condiciones de la infancia nunca han sido, por consiguiente, mejores que las actuales.

Al final, como hace el autor, hemos de volver a la paradoja inicial: ¿Por qué mucha gente piensa (más bien siente) que el mundo va mal (a peor) cuando los datos (los que se aportan en esta obra) indican todo lo contrario? Con este trabajo lo que se pretende es que reflexionemos, que seamos conscientes de que tenemos al menos 10 razones para ser optimistas, siempre y cuando  analicemos con detenimiento (sin miopía histórica) el cúmulo de información que se nos aporta.

Ya conocemos sobradamente que los humanos no siempre emitimos juicios o tomamos decisiones racionales. De ahí la invitación a que, por una parte, evitemos ciertos sesgos psicológicos (la información negativa pesa más en la formación de la impresión final que la información positiva; la nostalgia de una edad de oro: no estar a la altura de los progenitores y antepasados, entre otros) y, por otra, nos abramos a lo que hechos y datos bien probados nos ponen de manifiesto: el progreso humano es toda una realidad.

El fin del mundo tal y como lo conocemos

García Aller, M. (2017). Barcelona: Planeta.

“El fin del mundo tal y como lo conocemos. Las grandes innovaciones que van a cambiar tu vida.”

Portada del libro "El fin del mundo"
Portada del libro “El fin del mundo”

Estamos en presencia de un libro netamente divulgativo. Esa ha sido la voluntad expresa, de principio a fin, de Marta García, que es periodista y profesora. En un lenguaje claro y preciso nos ofrece una radiografía diáfana de algunos de los principales asuntos que nos ocupan y preocupan en la actualidad, teniendo en cuenta como contexto interpretativo tanto el inmediato pasado, básicamente el siglo XX, como las tendencias que pueden prefigurar el porvenir. Su modus operandi es muy nítido, típico del mundo del periodismo: a) elección del tema –el trabajo, el dinero, la privacidad, la globalización, la jubilación o la muerte, entre otros- ; b) contacto con las fuentes –científicos de prestigio nacional e internacional (en persona o a través de sus publicaciones) y profesionales desconocidos-; c) presentación de todo lo recopilado y asimilado por la autora, en un buen castellano, que es de agradecer. Continuar leyendo “El fin del mundo tal y como lo conocemos”

The Seven Deadly Sins of Psychology

A Manifesto for Reforming the Culture of Scientific Practice. Chris Chambers (2017). Princeton University Press.

Por qué la Psicología está en peligro y como salvarla de él

Portada: The Seven Deadly Sins of Psychology
Portada: The Seven Deadly Sins of Psychology

La Ciencia psicológica ha alcanzado grandes descubrimientos y hallazgos acerca de la mente humana, su estructura, sus procesos y su impacto en el sistema que nos rodea. En el último sigo, hemos sido testigos de un giro desde lo humanista hacia lo metodológicamente riguroso; desde la opinión, a lo estandarizado. Hemos pasado de los libros a los artículos. Esto nos ha hecho, sin duda, más fuertes ante los demás compañeros de viaje ¿pero nos ha hecho mejores? Quizás las últimas décadas han sido especialmente destacables por la proliferación de teorías, modelos, datos y meta-datos, pero ¿hemos abandonado la perspectiva? Siempre pensé que cuando un científico mira sus datos, debe alejarse, tomar distancia, y pensar “¿Por qué hago esto?”. En Ciencia, los datos deben estar al servicio del método, y el método, al servicio del pensamiento lógico, no al revés. La validación de teorías siempre ha sido un continuo devenir de confirmaciones y falsaciones, y es en ese proceso en el que algunas hipótesis se continúan replicando y otras no. Un proceso normal que, aunque a alguno le incomode, es fruto de la maduración y la honestidad. Continuar leyendo “The Seven Deadly Sins of Psychology”

ACIPE en contra de las intervenciones pseudocientíficas

Como resulta a todas luces lógico, una asociación científica ha de estar, por definición, a favor del desarrollo de las distintas disciplinas científicas y en contra de cualquier intervención (física, farmacológica, psicológica, educativa…) pseudocientífica.

ACIPE invita al resto de Sociedades que constituyen COSCE para que hagamos un frente común contra una lamentable realidad: unas pocas personas (sin demasiados escrúpulos y con escasa base científica) se enriquecen a costa del engaño y  el sufrimiento de muchos, llegando en ocasiones a poner en peligro sus vidas.

En ACIPE creemos muy importante que la ciencia no sirva sólo y únicamente para el desarrollo profesional de los científicos (algo que es razonable y justo), sino que, además y sobre todo, sus hallazgos y aportaciones reviertan en beneficio de la sociedad, pues los gastos que toda investigación supone en buena parte proceden de los contribuyentes.

Igualmente, corresponde a las Sociedades Científicas poner de manifiesto ante la opinión pública qué entendemos hoy por ciencia (sus diversas disciplinas científicas), que no es lo que a veces la gente se imagina: dogma, conocimiento pleno o verdad absoluta. De hecho las diversas recensiones que han ido apareciendo en la página web de ACIPE tienen como uno de sus principales objetivos el que cualquier persona mínimamente curiosa y apasionada pueda, tras la lectura de esas obras, ir percibiendo las delimitaciones entre conocimientos científicos y los que no lo son. A partir de aquí, tendrá una buena base para inferir adecuadamente (en términos probabilísticos) si una determinada intervención cuenta con una base científica o entraría a formar parte de las intervenciones pseudocientíficas.

Innovation Bridge: Comunicando ciencia y sociedad

Los acipeños y acipeñas están invitados a asistir y a participar en una jornada, que se celebrará el 12 de mayo de 2017 en el Auditorio de la Torre de Bankia (Plaza de Castilla), sobre la relación entre ciencia y sociedad en España. Creo que nosotros, como Asociación científica, comulgamos con la idea de que los conocimientos científicos han de vertebrar nuestras sociedades. Además, entendemos que la sociedad, a través de sus dirigentes políticos, debieran potenciar al máximo el desarrollo de las distintas disciplinas científicas, entre ellas la Psicología y la Educación, pues sus aportaciones constituyen sin duda una fructífera inversión para la ciudadanía.

ACIPE se adhiere al Manifiesto por la ciencia

Ha sido elaborado por COSCE, Confederación de Sociedades Científicas de España, a la que pertenece ACIPE desde inicios de 2017, con el apoyo de CRUE Universidades Españolas. Todos los miembros de la Junta Directiva han mostrado su claro apoyo a este escrito, a fin de poder dar un respaldo institucional por parte de nuestra Asociación. Es, por supuesto, un documento abierto a todo el mundo. Desde aquí os invitamos a manifestar, si lo estimáis oportuno, el apoyo de todos y cada uno de los acipeños. Sin los conocimientos científicos no es posible gozar y disfrutar de los enormes beneficios que los hallazgos científicos suponen para cada uno de nosotros y para la sociedad en su totalidad. Ahora bien, la investigación es costosa (son necesarios muchos recursos humanos y materiales), por lo que los gobiernos debieran ser sensibles a esta realidad y contribuir con la correspondiente financiación pública. Para este 22 de abril ya hay programadas concentraciones y otros eventos, en distintas partes de nuestro país. Estos son algunos de ellos:

  • Madrid:  Marcha de la Red de San Luis hasta el Ministerio de Hacienda, el sábado 22 de abril a las 12:00h:
  • Girona: Mesa redonda. Sábado 22 de abril, a las 11:30 en  Centre Cívic Pla de Palau C/ Saragossa, 27, 17003 Girona
  • Sevilla: Marcha 22 de abril, de las 12:00 a las 15:00 de la Casa de la Ciencia (Av. María Luisa 41, Pabellón de Perú) a la Plaza Nueva.
  • Barcelona: Evento  “Stand up” en la plaza interior del PRBB, día 22 de abril, a las 12:00h. C/ Doctor Aiguader, 88, Barcelona.
  • Facebook ScienceMarchEspaña

El gran cuadro. Los orígenes de la vida, su sentido y el universo entero.

Carroll, S. (2016). Barcelona: Pasado y Presente.

Portada del libro "El gran cuadro"
Portada del libro “El gran cuadro. Los orígenes de la vida.”

Si aplicamos el criterio de por sus obras los conoceréis, caben pocas dudas de que el autor de este libro, cosmólogo y físico, profesor e investigador en el Instituto Tecnológico de California, merece el calificativo de excelso. El volumen está estructurado en seis partes, profundamente relacionadas (no así en la apariencia), aunque es infrecuente encontrarlas juntas en una misma publicación (éste es uno de sus grandes logros): cosmos, comprender, esencia, complejidad, pensar y preocuparse. Continuar leyendo “El gran cuadro. Los orígenes de la vida, su sentido y el universo entero.”

ACIPE investigadora

Al ser ACIPE una Asociación Científica, necesariamente ha de ser investigadora y promotora de la investigación dentro del área de conocimiento de Psicología Evolutiva y de la Educación. Por eso parecía obvio que, en un primer momento, supiéramos a ciencia cierta cuáles son los programas de investigación que se están desarrollando por cualquiera de los socios. Este es el objetivo concreto de una encuesta que se va a realizar en el mes de abril (2017) entre todos y cada uno de los acipeños. A su vez, al constituirse por sí misma en un área de capital interés de la Asociación, resultaba lógico que hubiese representantes capaces de dinamizar y de apoyar cualquier iniciativa de investigación. Ya contamos con ellos desde finales de 2016.

A partir de ahora, ACIPE, está llamada a desempeñar un papel relevante en las investigaciones en Psicología de la Educación, a escala nacional e internacional. Contamos con académicos de reconocido prestigio investigador y también con excelentes profesionales, que a buen seguro desean colaborar en las investigaciones propuestas. Estos procesos de investigación conjuntos (investigadores y profesionales) darán sin duda unos frutos de gran utilidad para la sociedad, que es a la que pretende sirvir ACIPE, al ser una Asociación científica sin ánimo de lucro.

ACIPE es ya miembro numerario de COSCE

El 31 de enero de 2017 se nos comunicó oficialmente que ACIPE era nuevo miembro numerario de la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE). Transcribimos aquí literalmente lo que COSCE establece como sus objetivos:

La incorporación de España a las nuevas estructuras internacionales ha determinado una transformación de la sociedad que afronta, de este modo, un futuro que se inscribe en una nueva realidad social. Sin duda, un elemento fundamental de esa realidad es el papel que necesariamente van a desempeñar el conocimiento científico y el desarrollo tecnológico. Caben pocas dudas sobre el cometido esencial que la vigorosa sociedad civil europea está llamada a jugar en este proceso, en el que la aportación de la comunidad científica aparece como un ingrediente de cuya trascendencia nadie puede dudar ya.

La necesidad de convertir esa comunidad científica en un interlocutor coherente e integrado tanto de la propia sociedad como de los poderes públicos, se revela como un requisito en la vertebración social, tantas veces reclamada, de nuestro país. La comunidad científica española, consciente de las responsabilidades que le atañen en la construcción de este nuevo futuro, ha determinado contribuir a esta empresa común a través de sus sociedades científicas representativas, algunas de las cuales cuentan ya con más de un siglo de historia, promoviendo su integración en una Confederación de Sociedades Científicas de España. Esta Confederación, fruto de diversas iniciativas colectivas promovidas en 2003 agrupa, tras las últimas incorporaciones de 2014, más de 75 sociedades científicas.

Los fines de la COSCE, recogidos en sus estatutos, son los siguientes:

  • Contribuir al desarrollo científico y tecnológico de nuestro país.
  • Actuar como un interlocutor cualificado y unificado, tanto ante la propia sociedad civil como ante sus poderes públicos representativos en asuntos que afecten a la ciencia.
  • Promover el papel de la ciencia y contribuir a su difusión como un ingrediente necesario e imprescindible de la cultura.


La creación de la COSCE ha representado un indicador inequívoco de la madurez del colectivo de científicos y la expresión de su capacidad de servicio y voluntad de asumir la responsabilidad que le exige la sociedad, sin renunciar al protagonismo colectivo que el futuro, sin duda, reserva a la ciencia
.

Con esta incorporación, ACIPE pretende colaborar en el desarrollo de estos objetivos/fines dentro de su específica área académica de competencia: la Psicología de la Educación. De hecho, ya estamos preparando una encuesta para conocer, de forma válida y fiable, cuáles son las principales líneas o programas de investigación de los acipeños y acipeñas en estos momentos. Tras la obtención de estos datos y sus correspondientes análisis, ACIPE se convertirá en una comunidad científica facilitadora de estos programas de investigación, estimulando a su vez tanto el surgimiento de nuevas líneas como el fortalecimiento de las todavía no consolidadas. Además, ACIPE seguirá, ahora junto con COSCE, manteniendo contactos con los poderes públicos, a escala nacional y de las Comunidades Autónomas, en todo lo referido a las implicaciones educativas de las investigaciones en el área de conocimientos de Psicología Evolutiva y de la Educación.